Wednesday, November 14, 2018

¿Qué es la Iniciación?

¿Qué es la Iniciación?

“¿Qué hora es?”, dijo el Prior.
“La del alba”, contestó El Guardián.
“La hora en que se rasgó el velo del templo y las tinieblas se derramaron por la consternada tierra y se eclipsó la luz y se rompieron los útiles del constructor y se ocultó la flamígera estrella y se hizo pedazos la piedra cúbica y se perdió la Palabra”.
Esa Palabra perdida ha sido desde el remoto origen de los tiempos la ambición de aquellos que querían hollar el secreto de los secretos.
Algunos pensaron encontrarla en el templo de Delfos, donde rezaba ese “Noscete Ipsum”; otros, los hijos espirituales de los Argonautas que conocían la ruta del jardín de las Hespérides, escribían en las piedras sus mensajes herméticos, signos incompresibles para aquellos que no habían sido iniciados en los misterios más profundos y cuyo descubrimiento y sabedora interpretación dotaba de la conciencia suficiente para desvelar las leyes de la energía, de la materia y del espíritu.
Dicen que el origen histórico de todos esos viajes en búsqueda de la Palabra perdida es posible reencontrarlo en la herencia que la tradición ha sabido guardar durante todas las centurias.
La iniciación sería el paso previo a ese descubrimiento y solo el que se haya ante ese único y estrecho portal y posea el valor suficiente para atravesarlo, podrá emprender el camino hacia el encuentro, hacia el despertar, hacia el infinito.
Es difícil tratar del origen histórico según las especulaciones esotéricas que cada escuela tiene sobre la transmisión de las influencias espirituales que toman como soporte los rituales y la sucesión iniciática. Cada uno deberá construir en sí mismo esa historia. 
El eterno retorno hacia el “hombre primordial”, condición que se perdió tras la degradación que se conoce en el lenguaje tradicional como la “caída”, será la búsqueda que el neófito encontrará ante el proceso de la iniciación, largo proceso para acercarnos a ese estado tras sucesivas y distintas etapas.
Existen muchas interpretaciones sobre el significado y empleo de la palabra iniciación. El origen etimológico viene del latín initiare, que tiene la misma procedencia de initium, inicio o comienzo, viniendo las dos de in-tere, ir dentro o ingresar. En las sociedades tribales, según nos explica la antropología, señala el paso de la infancia a la edad adulta, con lo que el individuo gana la plenitud de sus derechos.
En sociedades más estratificadas, el rito se vuelve complejo y designa nuevos valores, nuevas intenciones, nuevos propósitos que deberá alcanzar mediante ritos de mortificación, pruebas de acreditación, en algunas sociedades practicando la circuncisión, tatuajes, ayunos e instrucciones morales y religiosas que motivarán un cambio radical de su presente situación. Es en las sociedades desarrolladas donde el fundamento iniciático representa un significado más profundo y complejo. 
El iniciado ya no es el que pasa de una edad infantil a una vida sexual plena, sino que es instruido en unas ceremonias y en unos misterios herméticos y resguardados que hasta ahora habían resultado inaccesibles. La iniciación toma un sentido esotérico, misterioso que inculca curiosidad en los ávidos de conocimiento.
Un proceso que invita a la reflexión, al análisis y la investigación no solo externa, sino también interna.
Dicen que en el antiguo Egipto, los iniciados en los misterios, los hijos espirituales de Hermes Trismegistus - el tres veces grande, el maestro de maestros-, viajaron por todo el mundo transmitiendo esos conocimientos. Pasaron por la India, por los confines de Asia y Europa hasta llegar a todos los rincones donde el conocimiento pudiera ser resguardado en el secreto.
Es gracias a la influencia greco-oriental que recibieron estos conocimientos, cuando se empieza a hablar de sociedades secretas, de misterios y ritos que durante épocas y con diferente signo y forma han llegado desde diversas fuentes hasta nosotros.
Antes de penetrar en las disciplinas que engloban la iniciación y ser heredero de esos antiguos vigías del conocimiento, el neófito está expuesto a una serie de pruebas o interrogatorios para comprobar con todo tipo de rigor que se halla preparado para ello.
Los esoteristas hablan de aquella persona que tras pasar el sendero de probación, empieza a ser introducida por los Maestros de la Sabiduría en el conocimiento oculto que existe tras el velo de Isis, tras el mundo de las apariencias, como nos indica Platón en su famosa alegoría de la caverna.
Para ello es preparado con sumo rigor, dando las herramientas necesarias para poder interpretar mejor los símbolos. Una vez iniciado, debe entrar poco a poco en el mundo de los significados mediante el estudio y la meditación, y con el tiempo, transformar ese conocimiento y esa sabiduría en servicio a la comunidad en la que se desarrolla como alma iniciada.

Morir para nacer.

A la hora de definir la iniciación, existe una constante que persigue a todas las tradiciones, y ésta es el empleo simbólico de la palabra muerte. Iniciarse es nacer a otra realidad, y para poder hacerlo, primero es requisito indispensable morir en otra.
El aspirante que quiera entrar en los Misterios, debe primero saber y poder morir para así, como un hombre nuevo, nacer a la nueva conciencia; es lo que llaman el Segundo Nacimiento.
El rito de iniciación es un rito de muerte, igual que el que se práctica en algunas tribus para pasar de la vida infantil a la vida adulta: muere el niño, nace el hombre, con sus plenos derechos morales, de familia, de casamiento. A menudo juega un papel importante esta experiencia de la muerte simbólica -algunas organizaciones la representan incluso con tumbas, ataúdes u objetos que nos recuerden a la muerte que se preparan exclusivamente para ello- y la consiguiente resurrección en grados más avanzados.
Alice Bailey habla en sus libros de la resurrección como iniciación propiamente dicha; también las escuelas místicas cristianas, tales como los rosacruces hablan del símbolo de la cruz y la consiguiente resurrección de Cristo como un acto de iniciación superior. Max Heindel hacía hincapié en ese glorioso momento.
Algunas de estas representaciones simbólicas hacían referencia a la vuelta al útero materno y su correspondiente renacimiento.
Muchas pruebas y símbolos tienen que ver con ese nuevo renacer. Recordemos las pruebas del laberinto a las que se hacen referencia.

  • ¿Qué encontramos en el centro del laberinto?
El que ha sido admitido en esta ceremonia de muerte y resurrección, es partícipe de un conocimiento que compartirá con un grupo limitado y para algunos, privilegiado. Será el nacimiento a una nueva fase o periodo vital, un fenómeno de transformación en el cual habrá una destrucción del antiguo rol y un retiro en el que, de forma anónima y voluntaria, se examinarán el sentido de la iniciación y las responsabilidades con ella adquiridas.
El principio de entrar a un nuevo estadio social o de conciencia, a una nueva realidad, es lo que determina la función dentro del contexto, que siempre es precedida por un verdadero deseo de conocimiento, de transformación y evolución interior. Muchas órdenes que practican la iniciación como referente, condición y principio esencial para pertenecer a ella, hablan de iniciación como ceremonia a través de la cual el candidato recibe la Luz y presta juramento de secreto y obediencia a esta institución de forma activa y natural.
Una vez recibida la Luz, el neófito pasa de pleno derecho y para siempre a pertenecer no solo a la Orden que le ha impreso el ritual en sus carnes, sino a esa gran familia de Iniciados extendida por la faz de la Tierra. En ese proceso irrevocable, la condición de iniciado le acompañará hasta el día de su muerte.
Dentro de estos rituales, debemos tener en cuenta la connotación simbólica de todo el proceso. Un nuevo iniciado no recibe toda la luz de una sola vez, como una revelación divina que le llevará a un alto grado de conciencia. El método es mucho más complejo. La iniciación en escuelas de misterios u órdenes iniciáticas supone una aproximación al Misterio que deberá ir revelándose gracias al esfuerzo y el trabajo constante.
La iniciación revela un gran proceso, un gran tránsito y un propósito que deberá seguirse con paciencia y rigor. Los símbolos, las alegorías, los pases, las contraseñas, el contacto con otros iniciados, con otro entender, con otra forma de ver y experimentar la vida, ya es de por sí una revelación consumada. Recibir la iniciación es un proceso que ha servido para perpetuar en el tiempo las grandes verdades ocultas. 
Al recibir la iniciación, el neófito, con su esfuerzo y dedicación estará preparado algún día para ser dador e instrumento de esa empresa. La iniciación consigue perpetuar en el espacio y en el tiempo aquello para lo que ha sido formulada. Si un eslabón muere, otros lo sustituirán.
Morirá el instrumento, pero no la tradición. En palabras de Aldo Lavagnini, "podemos considerar estas fraternidades y movimientos como el alma multiforme del Espíritu Uno de la Tradición Universal, que ha venido directamente y sin interrupción hasta nosotros de los antiguos Misterios".
Por lo tanto, un iniciado es el heredero directo de toda la tradición desde los tiempos remotos, desde el origen de toda civilización.
Aún así, muchas escuelas afirman que la iniciación simbólica solo explica un episodio que realmente se realiza en planos más sutiles. Cuando un neófito deja el mundo profano para entrar de lleno a un nuevo estadio o lugar sagrado, sus actos no tienen por qué reflejar su verdadero grado interior.
La iniciación simbólica puede ir acompañada de una verdadera iniciación espiritual, entrando de lleno en lo que algunos llaman el Sendero y la Jerarquía oculta del planeta.

Existen ordenes como la masonería que en según qué ritos llegan a tener una infinitud de grados para designar la perfección o perfectibilidad de un hombre. En la época de la Ilustración, era común racionalizar todos los ámbitos humanos, buscando siempre un orden existente.
La unidad psíquica de la humanidad, el progreso y la perfectibilidad no solo podían explicarse mediante secuencias evolutivas como las de Darwin para la biología, sino también culturales y espirituales. Antropólogos como Morgan o Tylor desarrollaron sus propias teorías evolucionistas, siendo Tylor el padre de las teorías animistas, las cuales desarrollaban el concepto religión desde las fases más primitivas a la más desarrolladas, pasando por el politeísmo, el monoteísmo y acabando en la ciencia como culminación de ese hecho religioso.
Esas secuencias que empezaban desde lo más simple a lo más complejo, vieron su reflejo en las órdenes de índole iniciática. En ritos masónicos como el escocés existen hasta 33 grados, y en algunos egipcios más de 90 grados iniciáticos.
Los Iluminatis solían utilizar una docena de grados y los rosacruces infinitud de ellos., así como los martinistas, los templarios, los teosóficos, etc.
Algunas escuelas añaden la fórmula de auto iniciación, un proceso por el cual el neófito, mediante sus esfuerzos, es capaz de llegar a ciertos grados de aspiración espiritual. Estas doctrinas están en gran medida influenciadas por las enseñanzas de Aleister Crowley, quién nos indicaba que el grado iniciático no podía ser conferido sino que únicamente era adquirido por el trabajo y la disciplina iniciática. 
En contra de estas afirmaciones, teníamos los postulados de Réne Guénon, donde en su obra “Apreciaciones sobre la Iniciación” nos habla de la imposibilidad de la auto iniciación o la iniciación por correspondencia, como muchas escuelas practican hoy día. Para entender ambas posturas, deberíamos llenar de significado y añadido todo lo que la palabra iniciación entraña.

  • Iniciación simbólica e iniciación real.
Se suele hablar de dos tipos de iniciación: la tradicional o simbólica, la cual se consigue en la estructura de una orden iniciática o un grupo que a su vez ha recibido la tradición, es decir, estamos aquí hablando de una iniciación humana y referenciada dentro de un marco reducido, de disciplina y estudio constante que intenta estimular por el rito o el trabajo iniciático continuo la que sería la segunda tipología de iniciación: la iniciación espiritual, mística o solar según quién la nombre, en la cual intervienen las fuerzas y las leyes cósmicas, siendo la estructura desarrollada desde la conciencia subjetiva de cada sujeto en el esfuerzo de su vida diaria.
Existirían pues, muchos iniciados que realizan su trabajo en el silencio de la vida diaria sin ser conscientes de su condición o grado o sin presumir de ella. La primera no es condición de la segunda, pero pueden ir perfectamente a la par.
Dentro de la estructura de la iniciación simbólica, existen, de cara a lo exterior o externo, a lo exotérico, unos preliminares casi indiscutibles.
Para poder ser iniciados necesitamos de una institución o medio que permita esta iniciación, de un maestro o figura que previamente haya sido receptor de esa tradición y así mismo, de un ritual que llene de significado el simbólico momento.
Esta estructura suele estar organizada y pensada para que no muera en el tiempo, sino, para que se perpetúe de forma infinita y pueda ser el principal nexo de transmisión, la forma por la cual se mantenga sin interrupción la continuidad de la llamada “cadena iniciática“. Sin embargo, la ceremonia en sí,

  • ¿Es un puro trámite, una fórmula arbitraria o existe en ella un significado y una importancia que escapan a la observación superficial
Así lo expresa Aldo Lavagnini y responde diciendo que cada receptor de la iniciación tiene el privilegio de contestar individualmente en proporción a su entendimiento y la iniciación será para él lo que él mismo la reconozca y realice.
Si es cierto lo que nos dicen, tras el velo de la iniciación simbólica, existe una iniciación real, una iniciación espiritual que nos abre la puerta hacia una realidad aún superior a la ya conocida o recibida mediante el rito:
Una Realidad profunda que constantemente se oculta bajo la apariencia exterior de las cosas, un eco de la Palabra Perdida que aún se transmite y perdura.

Portal Martinista del Guajiro 

Hermano, ya llegaste a la Puerta del Templo


Tuesday, November 13, 2018

Doctrina General de Martinez de Pascualy - Robert Ambelain


DOCTRINA GENERAL DE 
MARTINEZ DE PASCUALY

Robert Ambelain


SÍMBOLOS DE LOS ELU-COHEN

Como todo el Esoterismo, la doctrina Martinista, tal como fue definida por Martínez de Pascualy en su “Tratado de Reintegración de los Seres”, necesariamente recurre al Exoterismo para exponer verdades metafísicas, que son poco perceptibles por su naturaleza. Es asimismo que ella está integralmente vinculada a la tradición Occidental, y más particularmente a la cristiana.

En relación con el problema de la causa primera, (Dios), el Martinismo toma suyas las conclusiones a que llegaron los teólogos cristianos de los cabalistas hebreos. Al menos en cuanto a los principios sobre los cuales las diversas escuelas han estado siempre de acuerdo: La trinidad, “personas  divinas”, emanación, entre otros. Concerniente a lo restante es particularmente gnóstico, (ya que lo que es representado en esa tesis tiene una connotación diferente de las escuelas asociadas con ese nombre) porque coloca en el principio a igual necesidad de Conocimiento y da Fe al hecho de que la gracia debe, para actuar efectivamente, ser completada por la acción inteligente, comprensiva y libre del hombre. Es por esos motivos que Martínez de Pascual ha representado el Exoterismo de su escuela solo el aspecto de la tradición judaica-cristiana. Esa leyenda que tiene el Maestro muy ciertamente como autor, procede de documentos tradicionales, que fueron propiedad de su familia desde que un anciano, miembro de un tribunal de inquisición, los había obtenidos de árabes heréticos o judíos en la España. Esos documentos estaban constituidos por manuscritos latinos, copia de los originales árabes, derivados de clavículas hebraicas.

Aquí os dejo un resumen del “Tratado de Reintegración de los Seres”,  obra un poco rara para el que no está familiarizado con las tradiciones que nos han inspirado. El mundo, considerado tanto como “el dominio material”, sometido a nuestros sentidos, en las “regiones espirituales” del más allá, no es obra de Dios en sí mismo, considerado como Absoluto. El es el evangelio de Juan que nos enseña.



Ø “En el principio (quiere decir , cuando iniciaban “los templos”, periodos en los cuales se manifestaban los entes relativos) era el verbo (Logo, la Palabra Divina)
Ø “el verbo estaba próximo Dios...(expresado literalmente, corresponde al texto griego, mejor que “con Dios” de las versiones ordinarias)
Ø “El Verbo era dios...” (aquí “dios” va en minúscula) En el texto griego no tiene el artículo: el verbo era por consiguiente uno de los ¨elohim¨ o hijo- de-Dios: la palabra elohim significa en hebreo, “ellos-Dioses”. (1)
Ø “Todas las cosas fueron hechas por él, y nada fue hecho sin él...” (Juan- cap.I)

Ese Logo, es aquella que la Cábala denomina (Adán Primero) aquel que (en todas las tradiciones religiosas antiguas) crea los seres inferiores por su palabra, al pronunciarla (entendiéndose ¨la Vida real, manifiesta):

Ø ”Él (Adán) le dio nombre a todas las bestias y aves de los cielos, a los animales del campo, más para el Hombre no se encontró auxilio alguno” (Genesis-II,20)

Esos “animales del campo”, esos “pájaros de los cielos”, no son seres ordinarios con esos nombres. El sentido esotérico designa las criaturas, inferiores al hombre Arquetípico, que habitan en los mundos del más allá, “regiones espirituales” las cuales fueron ilusiones más adelante. En esa creación, Dios se sirvió por lo tanto de un intermediario. El que es confirmado en el capítulo I del “Génesis” (I-2,3): “La tierra, (la materia primordial, el caos) era desordenada y vacía, y el Espíritu-de-Dios se movía sobre las aguas” (el Nous Egipcio, el elemento más sutil de esa materia). El término “Espíritu-de-Dios” en mayúscula, Designa así un Espíritu, distinto de Dios, no el espíritu suyo: ¡el que sería una contradicción, siendo Dios necesariamente el espíritu de sí mismo! En el Génesis no nos dice que “Dios se movía sobre las aguas....” Es por eso que él nos enseña más adelante que: “El eterno Dios entonces al Hombre y lo colocó en el Jardín del Edén, para guardarlo y cultivarla....” (Génesis –11,15).


El Jardín es un símbolo, significando el conocimiento divino, accesible a los seres relativos. En efecto, la Cábala, tradición secreta, es frecuentemente designada como la “arboleda” mística. En hebreo, arboleda (muchos árboles frutales) se dice: “guineth”, palabra formada por tres letras (guimel, noun, tau) iniciando de tres ciencias secundarias, claves de la Cábala: Geometría, el Notarikon, el Temurah.

El Hombre primitivo del cual habla el Génesis, en su aspecto puramente simbólico, no es un ser formado de carne como nosotros, es un espíritu, emanado de Dios, compuesto de “forma” (que el Génesis llama “cuerpo”, análogo al “cuerpo glorioso” definido por los teólogos, creado por el Dios eterno, una  chispa animada, que es ella, integralmente divina, pues el Génesis nos dice que ese aliento es el “Soplo” de Dios. Nuestro Hombre-Arquetípico es por tanto semi-divino. Proviene de la Materia Primordial (del caos, compuesto de tierra y agua-simbólicas), por su “forma”, él es también proveniente de Dios por ese soplo divino que lo anima, soplo que proviene de Dios.

Adán es el Verbo Creador, es el Hombre-Arquetípico, en el simbólico “Jardín” del Edén, en donde continua la obra iniciada por el Espíritu-de-Dios. Entre tanto el Verbo Creador (Adán) y el Verbo Redentor son diferentes.

Cierto, él es indiscutiblemente Cristo (que Martínez llama el Reparador)  es simultáneamente Dios. (Por su origen) y Hombre (por su encarnación). La Teología lo ha demostrado. ¡Más, de la misma forma que una persona cambia mucho a lo largo de su vida, pero esencialmente es la misma persona (con aspectos diferentes)!....Hay entre ellos continuidad de conciencia absoluta,  a pesar de no haber semejanza en los aspectos de sus reacciones inferiores. En un grado similar, el alma tiende a animar a un cuerpo humano, después a otro cuerpo, muchos más después, pero siempre será la misma en sus muchas manifestaciones diferentes, porque dichas manifestaciones pueden ser aparentemente opuestas en razón del “juego” oscilante definido en la expresión usual de “Karma”.

Paralelamente al Adán Primero (el Hombre-Arquetípico o Cósmico) hay otros seres provenientes de una creación anterior, diferentes en naturaleza y en “plano” sin relación con aquellos que nos detállala tradición del Génesis. Esa creación es la de los “Ángeles”, que otras tradiciones nos refieren y que es analizada por todas las teologías. Son esas muchas creaciones diferentes que el Génesis sostiene en el primer versículo: “En el comienzo Dios creó los cielos y  la tierra”. Asimismo en el Génesis se descarta la primera creación(los    Ángeles)


(Sobre la cual parece que Moisés no poseía ninguna información): “La tierra era deforme y vacía y las extrañas estaban sobre la faz del abismo...” Génesis I,2)

Otro elemento de la tradición judaico-cristiana nos enseña que los seres de esa creación primitiva (simbolizados por el cielo), o sea, los Ángeles, por la Voluntad de Dios se dividen en: Ángeles buenos y Ángeles rebeldes.

Eso ha sido mal interpretado. Dios, principio de infinita perfección, no podría tentar a los Ángeles después de emanarlos, y no causaría después su involución. Al contrario, ciertas entidades, llegadas al término de la Misión para la cual Dios las había creado (quiere decir, las había liberado, dotándolas así mismo de libre arbitrio), se tendrían que “separar” de Dios para después, reintegrarse al Absoluto, al Plan Divino, a la fuente del Bien Supremo. Ellas tendrían que pasar, de este modo, del preferido yo momentáneo, perecedero e ilusorio, al eterno, real, e imperecedero. Ellas tenían, por tanto, preferido vivir “fuera” de Dios y así ser re-absorbidas, y se beneficiarse a sí mismas de sus perfecciones infinitas.

Por tanto, son ellas las que están momentáneamente distanciadas de Dios, por un acto libre, no obstante errado. No fue el Absoluto quien las enjuició injustamente, ni es El la causa del exilio de ellas. Entretanto, el retorno a la condición anterior y la redención permanecen posibles, cuando las entidades celestas consientan en toma el Camino de lo Divino.

Más en la espera de ese retorno a la luz y a las verdades inmanentes, ellas permanecen por sus actitudes egoístas: reveladas (de la oferta divina primitiva y permanente); desgarradas (porque están fuera de su destino legítimo): perversas (porque viven fuera del Bien Supremo y por tanto “no mal”).

Ahora, toda cosa corrompida tiende por su naturaleza corromper el que es saludable. Y en el dominio de los seres espirituales, y sobre todo en aquellos seres que poseen cuerpos materiales, porque en él se combinan: envidia y celos (Conciencia, a pesar de todo, de una inferioridad real), el orgullo (Voluntad de tener la última palabra) y la inteligencia (que permanece la misma, mas no la manifestación activa del máximo de sus defectos)

Es por eso que la tradición nos dice que la Colectividad de los Seres espirituales pervertidos (la Egrégora del mal) designada por la imagen de la Serpiente la cual insinuaba ser superior a ellos, y “imagen” de Dios al cual esas entidades decaídas pretendían sustituir.



Esas entidades rebeldes actuaron sobre “Adán Primero” incitándolo a traspasar los límites de sus posibilidades naturales.

Por ser mixto en su naturaleza, medio espiritual y medio formal,  andrógino en el cual la Forma y el Espíritu se penetraban mutuamente, el Hombre-Arquetípico debería mantener cierta armonía, un equilibrio necesario, en ese dominio en el cual Dios le tenía situado. Él debía respetar su orden y obrar, continuar la tarea desde el Espíritu-de-Dios en el cual él era un reflejo, el intendente, el “Maestro-de-Obras” celeste inmediato, más de un Universo más sutil que el nuestro, o “Reino que no es de ese mundo”, del cual hablan los evangelios.

Bajo el impulso de entidades metafísicas pervertidas, el Hombre- Arquetípico se convertiría en un individuo independiente, modificando y perturbando la ley que tiene por tarea hacer cumplir. Él tentado, audaz y rebelde, quiere ser creador y a su vez igualar por sus obras a propio Dios. Él logró modificar su Destino primitivo.

Es como las dos leyendas idénticas, la de Lucifer, el primero de los Ángeles, y aquella de Adán primero dos hombres que tienen desenvolvimientos paralelos. Es tal vez dicha tradición que cosiste en consagrar a los Dioses o a Dios las primicias de una cosecha o el primogénito de un rebaño. Él es hecho  que en la simbólica historia de la Humanidad que nos cuenta el Génesis, todos  los descendientes: Caín, Cam, Ismael, Esaú, etc....Son misteriosamente marcados por un destino contrario.

Más en cuanto a Dios, con sus posibilidades infinitas, puede quitar cualquier cosa de la Nada, el hombre, criaturas con posibilidades limitadas,  puede apenas modificar el que ya existe, sin poder extraer nada de esa misma Nada.

El Hombre-Arquetípico queriendo crear seres espirituales como Dios había creado a los Ángeles, haciendo objetivo a sus propios conceptos. Deseoso de dar a ellos cuerpos, no podía hacer más nada que integrarlos a la materia grosera. Queriendo animar el caos (a través del exterior) como Dios había animado al mundo metafísico que a él le había sido primitivamente confiado, no hizo sino que enterrarse a sí propio.

Con efecto, Dios “siendo”, en el sentido más absoluto de la palabra (“Yo soy aquel que es” le dijo a Moisés en el Sinaí) no existe cosa ninguna pre-


existente. Para crear la materia primitiva, Dios tuvo simplemente retratado una parte de sus infinitas perfecciones de una porción de su esencia infinita. Ese retrato parcial de la perfección espiritual más absoluta fue inevitablemente conducido a la creación de la imperfección material relativa. Eso justifica que la creación, cualquiera que sea, no podrá jamás ser perfecta. Ella es necesariamente imperfecta por el hecho que ella no es Dios.

En imitación del Absoluto, Adán Primero va por lo tanto intentar crear una “materia primera”. Alquimista inexperto, eso será el origen de su caída.

El Hombre-Arquetípico es un ser andrógino. El Génesis (cap.I, 27,28) nos dice que “Dios creó al Hombre a su imagen: macho y hembra Él los creó...” Es el elemento negativo, femenino, Adán va a objetivar fuera de sí mismo. Es ese “lado” izquierdo, femenino, pasivo, lunar, tenebroso, material que va, se va separando del lado derecho, masculino, activo, solar, luminoso, espiritual, dando nacimiento a Eva. La Femenina-Arquetípica es por tanto extraída de uno de los dos “lados” del andrógino, y no de una de sus “costillas”.... (Todas las religiones antiguas concuerdan en que existió un ser divino, original, que era simultáneamente macho y hembra.) El Génesis nos dice: (cap,23,24):

Ø     “Y Adán dijo: Esta es ahora huesos de mis huesos, carne de mi carne, (él conserva por tanto, el espíritu y el alma). Ella será llamada Hembra-en hebraico Isha-, porque ella fue tomada del hombre-en hebraico Ish.

Es esa Materia nueva, la Eva del Génesis, la Hembra simbólica, que Adán “penetra” para criar en ella la Vida. El Hombre-Arquetípico a si mismo se degradó intentando igualar a Dios(1). Su nuevo dominio, es el mundo bíblico de la Gnose, nuestro universo material, mundo pleno de imperfecciones y maldades. El poco bien que en él proviene de las antiguas perfecciones en el Hombre- Arquetípico. Por consiguiente divididas en dos seres diferentes, la suma de esas perfecciones originales no puede ser total en ninguno de ellos.... haber por lo tanto una queda.

Es por eso igualmente que la naturaleza ha sido deidificada por los cultos antiguos. Ella era, por tanto, la madre de todo lo que es, mas de todo eso que está “bajo los Cielos”, simplemente Isis, Eva, Demeter, Rhea, Cibele, no son más que símbolos de la naturaleza Material. Emanada de Adán-Primero, personificadas por las Vírgenes Negras, símbolos de la Materia prima.

La esencia superior de Adán-Primero, integrado en el seno de la materia


nueva, se tornó en el “Soplo”, expresión alquímica que designa al alma del mundo. La esencia secundaria o mediador plástico, y que constituía la “forma” del Adán, su doble superior, tornándose en Mercurio, otra expresión alquímica que designa el Astral de los ocultistas, el plano intermediario. La materia venida del caos secundario, es la Sal, y que el Caín del Génesis es el Mercurio de esa tríada simbólica. Tenemos que la alquimia coincide también con los nombres de Rey, Reina, el de Servidos de los sabios....

Compréndase también porque, en todos los grados, la Materia Universal es viviente, a sí mismo como la admite la antigua alquimia y la moderna química, y como en sus manifestaciones, ella puede ser más o menos consciente e inteligente. A través de los cuatros reinos de la naturaleza, mineral, vegetal, animal y humano(entre los cuales no hay cualquier solución de continuidad) es el Hombre Arquetípico, el Adán-Primero, la Inteligencia individualizada, que se manifiesta dispersa, aprisionada. Es ese revestimiento de las “pieles de bestias” de que nos habla el Génesis: “Y Dios procuró para el Hombre y la Mujer pieles de bestias y los revistió de las mismas..” (III,21).Ese universo nuevo también igualmente se torna el refugio de las Entidades Caídas. Ellas también se refugiaron ahí para distanciarse todavía más del Absoluto, en la quimérica esperanza de escapar de las Leyes eternas, omnipresentes.

Los Seres maléficos tienen asimismo un interés primordial en ese Hombre, disperso más omnipresente en el seno de la Materia constitutiva del Universo visible, continúe la organización y en animar ese dominio, desde hace mucho tiempo.

Como el alma del Hombre-Arquetípico esta prisionera en la Materia universal, el alma del hombre individual esta prisionera en su cuerpo material. Y la muerte física(el único efecto significativo que ella ganó, nos dijo el Génesis...) y las encarnaciones que se suceden son los medios por los cuales las Entidades decaídas manifiestan su ascendencia sobre el Hombre. Compréndase mejor la palabra de Redentor, “ouvida” por los profetas, cono Isaías: “oh muerte donde está tu victoria? Oh muerte donde está tu aguijón...” (El aguijón en dos sentidos, que incita al alma separada a reencarnar e su cuerpo material)

El Poder, la Sabiduría, la Belleza que se manifiestan todavía en ese universo material, son esfuerzos del Hombre-Arquetípico para retornar a lo que era antes de su Caída. Las cualidades contrarias son provenientes de las  entidades decaídas, a fin de mantener el “clima” que ellas quisieran hacerlo  crear, para  sustituirlo así tal  como  ellas quisieran  anteriormente, cuando  ellas


deliberadamente interrumpieron su retorno al Absoluto.

El Hombre-Arquetípico no retomará la posesión de su divino Esplendor y de su Libertad a no ser separándose de esa materia que lo engloba por todos lados. Para eso, es necesario que todas las células que lo componen (o sea, los hombres individuales) posean, después de sus muertes naturales, reconstituir el Arquetipo, así se reintegran definitivamente, escapando de los ciclos de reencarnación.

Asimismo, los Microcosmos reconstituirán el Macrocosmos. Los Hombres-Arquetípicos, reflejos materiales de el Arquetipo, son, por tanto, igualmente (algunos grados abajo) reflejos divinos. Como el Arquetipo es, él también es el reflejo de Dios, del primitivo Verbo Creador o logos, del Espíritu- Dios del cual habla el Génesis.

En esto consiste por tanto el “Grande Arquitecto del Universo”. Todo  culto de adoración dedicado a este último es por tanto un culto satánico, porque se adora el hombre sin el Absoluto. Es por eso que la Masonería lo invoca sin adorarlo.

Pero, porque el hombre inmergido en la atmósfera demoníaca de este mundo Material donde respira a cada instante el intelecto maléfico. Nos dijo Martínez de Pascualy, y que el parece estar en una posición para ahí resistir, el creador restableció el equilibrio destacando de su Circulo Espiritual Divino un Espíritu Mayor para ser el guía, el consejero y el compañero del Menor que fue emanado y descendió de la Inmensidad Celeste para ser incorporado al Mundo Material (o centro de materia elemental) para seguir actuando según su libre- Albitrio, en la esfera terrestre.

Pero, el concejo de un Espíritu Mayor no es suficiente. Es necesario aún el socorro de un Electo Menor. La capacidad que le confiere a su “reconciliación” es dupla. El trasmite directamente las instrucciones de el Creador acerca del  culto Teúrgico que debe ser prestado; él comunica a los “hombres de deseo” a los cual es él es enviado los dones que él propio recibió.

Esa ordenación misteriosa es la condición esencial de su “reconciliación” , pues sin ella, cualquiera que sea sus méritos personales, un Menor permanece “ en la privación”, quiere decir, sin comunicación con Dios.

Daremos ahora algunos detalles sobre la Pneumatologia de Martínez. Preparamos  para  otro  lugar  un  estudio  especial  sobre  sus  Doctrinas  y    sus


trabajos.

a)                     a)Los seres espirituales son los Eons de la gnose, las Ideas-Matrices que viven en el medio de la Divinidad.
b)                    b)Los Espíritus Superiores, dicho todavía Espíritus Denarios, o Espíritus Divinos, son las entidades sephiróritas de la Cábala, los nombres Divinos.

Los Espíritus Mayores aseguraban la correspondencia del hombre con Dios, limitando el dominio inferior, compuesto por los mundos celestes y terrestres. Agentes de las leyes del Universo, estos seres Supra-celestes, son responsables de la conservación de él “tempo”, o sea, de la Energía Vital en el Mundo Material, pero ellos no tienen poder de producir esencias materiales.

Loa Espíritus Inferiores garantizan la existencia de la Materia. Son de cualquier modo las Fuerzas de los Elementos, los Seres de la Región Celeste astral Superior, los Genios Planetarios, estelar, etc....

Los Espíritus Menores, o los Menores Espirituales aseguran la Terrestre edificación del Mundo Material. Son principalmente las Almas Humanas.
Esa última clase se subdivide en cuatro series:

  •  a)Menores Electos: Son diez grandes guías de la Humanidad: Abel, Enó, Noé, Melquisedek, José, Moisés, David, Salomón, Zorobabel, Jesús. (2).
  •  b)Menores Regenerados: Esos son los Adeptos, los Maestros de la  doctrina espiritual. Ese estado es el que es atendido por los Rosacruces.
  •   c)Menores Reconciliadores: Esos son los iniciadores de la Orden, de los grados inferiores.
  •  d)Menores en privación: Esos son los profanos.

* * *

Para escapar de los ciclos de las reencarnaciones sucesivas en este mundo infernal (infierno: lugar bajo), es necesario que el Hombre individual se  desasocie de todo lo que lo esclaviza la Materia, librándose asimismo de la esclavitud de las sensaciones materiales. También es necesario que se eleve moralmente. Contra esa tendencia rumbo a la perfección, las Entidades decaídas luchan sin cesar, tentando de mil maneras, a fin de entrarlo en el seno del mundo visible y de conservar sobre él su imperio oculto.

Contra ellas, los hombres individuales deben luchar, desenmascarandolos y retirándolas para fuera de su dominio. Él asimismo llegará, por un lado a la Iniciación-que le dará los elementos de el Arquetipo ya reunidos y constituyendo la exotérica “Comunión de los Santos”-, por otro lado, por el Conocimiento Libertador, que le enseña los medios de acelerar, para el resto de la Humanidad ciega, y por su trabajo personal, la transición definitiva.

En esas últimas posibilidades, están principalmente las grandes Operaciones Equinocciales, que tienden a purificar el Aura terrestre por medio de exorcismos y de conjuraciones, sometidos a los ritos de la Alta Magia y que los Elu-Cohens denominaban los “Trabajos” o lo “Oculto”.

Solamente cuando, de esta definitiva liberación individual, ocurrirá e fin la gran liberación colectiva, única que permite la reconstitución de los arquetipos, y después su reintegración en el Divino. Abandonada asimismo por su animador, el Mundo de la materia se disolverá, no siendo más vivificado, armonizado, conducido, por el Arquetipo. Solo el impulso, naturalmente anárquico, de las Entidades Decaídas, esta desagregación de las partes del Todo se acelerará. El universo acabará entonces; será el “fin del Mundo” anunciado por las tradiciones universales.

“Como un libro que viramos, el cielo y la tierra pasarán..”! La esencia divina recuperará gradualmente las “regiones” de su esencia de donde ella fue primitivamente retirada. Las ilusiones momentáneas, bautizadas con el nombre de criaturas, de seres, de mundos, desaparecerán porque Dios es todo, y Todo está en Dios, enhorabuena, todo será Dios.! El Absoluto nada tiene de Ilusorio, fuera de Él nada ha existido sin ser parte de sí mismo.

Nada más allá de este retrato de la divina esencia, tenia permitido a las criaturas de los Mundos, angélicos, materiales, etc... Como es también está la imagen de esta misma esencia, que permitirá la emanación de los Seres espirituales.

De esta manera se efectuará la simbólica “victoria” del bien sobre el Mal, de la Luz sobre las Tinieblas, por un simple retorno de las cosas a lo Divino, por un re asimilación de los seres purificados y regenerados.

Este es el exotérico desenvolvimiento de la Gran Obra Universal.


https://eruizf.com/martinismo/doc/r_ambelain_doctrina_general_de_martinez_de_pascualy.pdf

Thursday, October 25, 2018

Simbolismo y Leyenda del Intendente de los Edificios o Maestro de Israel. Grado 8º del REAA


Simbolismo y Leyenda del Intendente de los Edificios o Maestro de Israel. Grado 8º del
Rito Escocés Antiguo y Aceptado


José Antonio Quintero Ortiz



Introducción

Además del cumplimiento del requisito esencial para la continuidad del camino Masónico, el objetivo del presente trabajo está dirigido a vislumbrar las concepciones de orden iniciáticas que se encuentran expresadas en la Leyenda del Grado 8vo del REAA.·., denominado INTENDENTE DE LOS EDIFICIOS o MAESTRO DE ISRAEL, tomando en consideración detalles esenciales del mismo en conjunción con los grados anteriores hasta el último gado principal adquirido.

En tal sentido, se procura expresar el asombro producido por el hecho de que este grado sea el último de los intermedios que están comprendidos entre el último grado principal adquirido (grado 5° DE MAESTRO PERFECTO) y el grado 9° que también es calificado de principal. Así pues, el grado 8° viene a ser el eslabón que pone fin a un primer ciclo de los grados denominados GRADOS DE PERFECCIÓN.

Intentamos en el presente trabajo dar cumplimiento al artículo 13 del Reglamento para la elaboración de las tesis y conformación de los expedientes decretado por el Supremo Consejo el 11 de octubre de 2008. Por tal razón, se hace alusión en el mismo a contenidos simbólicos inherentes al último grado principal y a los intermedios que se ostentan.

Para finalizar con esta corta introducción, el objetivo es encontrar elementos esenciales y principios fundamentales de la vía iniciática, que además de ser de utilidad práctica en nuestro devenir nos permitan poder ejecutarlos en la integralidad de nuestra intimidad.
Logia del 8º grado

Desarrollo

En atención al grado denominado MAESTRO DE ISRAEL o INTENDENTE DE LOS EDIFICIOS la introducción de la liturgia nos indica que el mismo tiene por emblema la TABLA PITAGÓRICA pero que no se da de ella ninguna explicación filosófica. A este respecto dicha tabla utilizada en la modernidad para aprender a multiplicar y que va del 1 al 10, está conectada íntimamente con la TETRAKTYS PITAGÓRICA consistente en 10 puntos, ubicados de manera que constituyan un gran triángulo equilátero, que a primera vista, tiene dentro de sí 3 triángulos equiláteros invertidos, conectados con el punto central que a su vez es el 5to punto o número 5, cuyas correspondencias alfabéticas en las lenguas sagradas es esencial. En el mismo tenor si agudizamos nuestra vista en el símbolo, podremos observar 6 triángulos equiláteros adicionales pero con sus vértices principales hacia arriba. En conjunto, todos los triángulos suman 9 figuras de tres lados cuyo resultado es 27. La leyenda de la venganza y expiación del asesinato de Hiram nos menciona que Salomón envió a 27 maestros en búsqueda de los compañeros criminales. 

La Tetraktys pitagórica y su estructura interna


Curiosamente esta cámara está iluminada por 27 Luces distribuidas en el orden señalado en la liturgia y la edad del que ostenta este grado es 3 veces 9 años. Explorar el simbolismo de los candelabros que portaban en números distintos e impares las luces referidas nos llevaría mucho tiempo y espacio, por tal razón nos detendremos un poco en el primero de los candelabros, a saber el de 5 luces ubicado en el puesto del Segundo Vigilante o Adonhiram hijo de Abda quien curiosamente es el Maestro de Ceremonias de este grado, denominado en el ritual como "I
ntroductor".

Mandil, cordón y joya del Intendente de los Edificios, o Maestro de Israel

La batería de este grado es en número de 5 que tiene además diversas correspondencias, se dice en el ritual que la ceremonia de recepción está basada en el nombramiento hecho por Salomón de 5 discípulos de Hiram para que reemplazaran a éste en la dirección de las obras e igualmente se menciona que en este grado se dan a conocer los 5 puntos de perfección. 

En páginas subsiguientes en referencia a la cuadratura del círculo se hablará del punto central como elemento que corresponde tanto al círculo como al cuadrado, así pues luego de esta equivalencia el 5 está vinculado con la 8va esfera, es el 5to viaje del compañero emprendido en sentido inverso, en búsqueda del SÍ MISMO donde no hay herramienta que valga más allá de la punta de una espada flamígera en el corazón que tendrá la posibilidad de ser embalsamado, es la dirección que va desde la periferia al centro, en dirección contraria a la emprendida por la conciencia empírica ordinaria.

Es menester observar el origen griego del término “embalsamar”, el cual proviene del Semita “Baal Shemen” que significa “Aceite del Señor”, llama la atención sobre la segunda palabra semita referida: “SHEMEN”, la misma pareciera tener una conexión fonética con “SEMEN” cuyo origen latino “Seminis” significa Semilla.

A tenor de lo anterior, el Il.·. Y P.·. H.·. José Manuel Briceño Guerrero en su obra “El Tesaracto y la Tetractis” dice lo siguiente:

“Uno más dos, más tres, más cuatro, igual a diez… la tetractis fue importante para los pitagóricos. No sé bien por qué. Nuestro sistema métrico es decimal, he ahí una razón. Puestos los cuatro primeros números en forma triangular 1+2+3+4=10, producen una figura que ha estado presente hasta hoy en construcciones religiosas y pararreligiosas. El ojo es la consciencia, el número 5. He ahí otra razón, pero enigmática: ¿por qué el cinco es la consciencia? ¿Qué significan los demás números y sus operaciones aritméticas? Me han dicho que el siete y el diez representan los opuestos y que debe imaginarse un péndulo colgado del uno y oscilando todo el tiempo entre el siete y el diez, entre el bien y el mal, entre la aceptación y el rechazo, entre el placer y el dolor, entre la mesa y la náusea. Me han dicho que así vive el hombre, en ese continuo oscilar y que debe subir su consciencia hasta el uno, para desde allí entender los opuestos. Pero en tal caso, ¿por qué el ojo de la consciencia está en el cinco y no en el uno? Porque el cinco es la iniciación, me dicen, y solo mediante la recepción de los misterios menores se llega a la unidad. Tengo preguntas sobre las otras relaciones numéricas; éstas me han sorprendido y he creído ver en ese triángulo una especie de cartilla de una enseñanza secreta. ¿Cuál enseñanza? ¿Por qué secreta? También dicen que El Jardín de las Delicias de Jerónimo Bosch es cartilla de una enseñanza secreta. Hasta donde se puede ver, enseña muchas desnudeces, no secretas, ¿metafóricas?”.

Lo anterior nos evidencia que la indicación del número cinco es una introducción hacia una consciencia que no es precisamente la ordinaria o empírica con la cual consideramos por costumbre nuestro mundo con todas las relaciones conceptuales o discursivas que le atribuimos, se trata de otra consciencia que es trascendental, es por ello que el 2do Vigilante de esta cámara portador del candelabro de 5 luces es Adonhiram hijo de Abda, Maestro de Ceremonias o igualmente hijo de Hermes en su faceta de Psicopompo quien nos da el paso a esa dimensión más allá del continuo oscilar al que hace referencia el Il.·. Y P.·. H.·. antes citado.
Gesto ritual del grado

Finalmente el color rojo característico de este grado nos indica que se está poniendo fin a un ciclo de realización. Recordemos que en la Tradición alquímica las tres fases son: el nigredo, el albedo y el rubedo. Nuestras logias simbólicas expresan estos elementos en varios símbolos, desde la cámara de reflexiones hasta la recepción de la luz en nuestra iniciación en clara alusión a las dos primeras etapas y luego con el ascenso al oriente de color rojo una vez que somos exaltados al grado de M.·.M.·. En este sentido, en este 8vo grado también estamos culminando un primer ciclo inherente a los grados de perfección. Aun así, nuestra liturgia nos sugiere elementos simbólicos importantes vinculados con el número 9. En primer lugar la estrella de 9 puntas con un símbolo en su centro que pareciera una rama de acacia de 3 ramificaciones cuyo parecido con la letra hebrea SHIN es manifiesto.

Por su parte las dos columnas con la denominación de TRABAJO y PROPIEDAD como generadoras de 9 virtudes que son la verdadera propiedad y riqueza del que trabaja a cal y canto.

El punto de partida de la presente tesis radica en el símbolo central del 5º grado referido a la cuadratura del círculo. Antes de contemplarlo en conjunto es necesario hacer una clara distinción entre círculo y circunferencia ya que obedecen a nociones diferentes. La circunferencia es la línea externa o periferia cuya mayor distancia del centro depende de la apertura del compás con el cual es trazada. Por su parte, el círculo es el espacio o área que va desde el centro hasta la circunferencia. Así pues, el círculo es un ámbito o dimensión intermedia entre la periferia y el centro. Esa dimensión es una transición entre dos estados, el primero representado por la periferia y el segundo estado representado por el centro que sería: 

“el ámbito del SER, del sí mismo, de la consciencia trascendental o nombre impronunciable de Dios (expresado en la vocalización latina JEHOVA)”

La dignidad pero también tragedia de nuestra condición radica en el hecho de encontrarnos en ese ámbito intermedio. No somos el CENTRO pero tampoco la PERIFERIA. Sin embargo, nos encontramos mirando constantemente hacia ésta última en movimiento centrífugo. El ritual nos dice (pág. 14) que:

el círculo es el emblema del Universo, la sucesión eterna de los seres alimentada por la vida y por la muerte

El último grado principal nos señala que debe CUADRARSE esa dimensión intermedia (ese círculo) para poder CONSUMAR y proclamar el adjetivo “PERFECTO” identificado en la liturgia. Ahora bien, ¿qué significa cuadrar el círculo?

La cuadratura del círculo es uno de los grandes arcanos de la iniciación. Desde el tiempo de la escuela Pitagórica subsiste este elemento. Nuestros templos están construidos en base a su paradigma y para la geometría siempre ha sido un problema matemático irresoluble debido a la imposibilidad de encerrar en un cuadrado el área del círculo. En el griego antiguo la palabra referida al cuadrado era τετράγωνον (tetrágoonon) conformado a su vez por τέσσαρες (téssares,"cuatro") y γωνία (gōnía, "ángulo"). Curiosamente dicha palabra tiene tres raíces indoeuropeas que evocan las ideas de: kwetwer- ("cuatro"), ang-/ank- ("doblar") y g(e)neu- ("rodilla"). Los elementos lingüísticos anteriores nos sugieren la relación de la esencia del cuadrado en primer lugar con la noción del verbo “doblar” y la vinculación que éste pudiese tener con la “reflexión” que anatómicamente se expresa con gran claridad en la rodilla como la articulación que nos permite el ascenso y el descenso, soportando a su vez un peso determinado. Es como si los 4 ángulos del cuadrado fuesen en realidad 4 rodillas en flexión de 90 grados. 4 puntos donde se expresa la reflexión o donde ocurre una bifurcación determinada. En segundo lugar el término gonía” que a su vez tiene que ver con la noción de ángulo pareciera estar fonéticamente conectado con ἀγών (agón - lucha)en especial esa que despliega una persona que está al borde de la muerte. Curiosamente esta palabra pareciera contener también la noción de gónada que proviene a su vez del griego γονη (gonédenacimiento, germen y acción de engendrar.

Ahora bien, si precisamos el hecho que se nos hace patente con la leyenda del grado de Maestro Masón nos daremos cuenta de que desde el momento de haber nacido nos encontramos al borde de la muerte, y seamos conscientes o no, todos nosotros estamos en esa agonía inherente a la noción de ángulo. Visto lo anterior, cabe preguntarse: ¿Qué serán esas 4 agonías implícitas en la geometría del cuadrado? 

Vale decir que al ejecutar la marcha de este grado las mismas son trazadas por nosotros. Nuestro ritual nos dice que:

el cuadrado o cuadratura tiene que ver con los principios que destruyen o regeneran y especialmente a nuestro ser”.

El texto litúrgico nos sugiere vías para transitar dicho símbolo. El círculo que como dijimos es “nuestra condición humana actual” debe ser abierto y esto ocurre a la 1 en punto. Vale decir entonces que solo desde el centro ocurre esta apertura ya que ese “uno” es el punto central de donde parten las dos figuras geométricas; es por ello que el círculo y su circunferencia, así  como el cuadrado, tienen el mismo centro.  

Romper el círculo implica pues alcanzar lo que se denomina en la página 20 del ritual: “inmortalidad del alma”, de la que se dice que fue el secreto recibido por Moisés de los Faraones y que no se atrevió a descubrir al pueblo israelita; secreto éste que a su vez Salomón quiso indicar pero no estableció, que Sócrates proclamó bebiendo la cicuta, que se comunicaba a los Maestros Perfectos en los templos de Samotracia, Eleusis y Menfis, que el Nazareno no vaciló en predicar y enseñar. Ahora bien, es importante observar que esta inmortalidad del alma radica en potencia más no en acto en nuestro Ser; es pues una posibilidad el poder consumarla y depende de nuestro trabajo lograrlo. El mismo ritual nos señala en varias oportunidades esto: basta con prestar atención a la manera en que se habla de dicha inmortalidad del alma, y se dice que es un secreto recibido, guardado y sugerido por los maestros de la antigüedad; mal pudiera consistir un secreto en simple información sobre algo que puede ser de una o de otra manera. Todos esos hombres superiores llegaron a un nivel que estuvo más allá de la condición ordinaria que nos embarga, ya que estando dentro del círculo, mediante su trabajo operativo-reflexivo trazaron el cuadrado con todo su sentido etimológico y geométrico accediendo al centro; se ubicaron “a la 1 en punto” y abrieron el círculo.

Dicho lo anterior, la posibilidad representada en la conquista de la inmortalidad del alma a la que estamos llamados se evidencia de la página 25 y 26 del ritual que establece que la apoteosis de Hiram representa al 

"hombre que se eleva a la idealidad de su naturaleza y toma posesión de su propia divinidad". 

indicando que a pesar de que la religión nos promete la inmortalidad luego de la muerte, la masonería por su parte en vez de halagar a los hombres con esta esperanza, los confronta con el hecho de que han de hacerse dueños, conquistar, merecer y disfrutar ese bien conociéndose a sí mismos. Aquí cabe preguntarse: ¿Qué es el SÍ MISMO?

Formulada la pregunta anterior y dirigiéndonos al centro nos encontramos con la tumba piramidal de mármol blanco y negro. Aquí nuevamente vislumbramos el NIGREDO y el ALBEDO previos al RUBEDO del grado 8vo. Esta tumba es nuestra condición humana donde se encuentra sepultado el Maestro, la misma tiene 3 caras con las consonantes H, Z y J.
Las tres fases de la Obra alquímica

La primera consonante o letra H es el monograma de “Hiram o Maestro Virtuoso” quien dirigía la ejecución de las obras, representa los TOQUES; en otras palabras, los actos que acometemos en la vida y que en nuestro estado actual están desligados del centro, por lo general son simples actos reflejos, convenientes y conformes a las circunstancias del momento; por ende contingentes, de allí que Hiram esté muerto y sepultado. La segunda consonante o letra Z es la inicial de “Zerval o Maestro Secreto”, que es la Conciencia que nunca engaña, representa las PALABRAS; en otros términos, nuestras emanaciones vibratorias que casi nunca son congruentes con el referido centro, pues al igual que los actos, son reflejas e impulsivas y obedecen a tensiones de nuestro sistema nervioso que no encuentran albergue en el acto reflexivo propiciado por el silencio. Finalmente la tercera consonante o letra J es –según nuestro ritual- el “perfecto Maestro JEHOVAH” que representa los SIGNOS y obedece -más allá de la figura literaria- al nombre impronunciable de la tradición Judaica, el TETRAGRAMMA.
Este último nos retorna al cuadrado nuevamente, pues son cuatro las consonantes hebreas de dicho nombre, que tradicionalmente no contaba con vocalización alguna. Observando este último elemento y recordando que la tumba piramidal es nuestra condición actual, cabe hacerse dos preguntas: la primera, ¿Cómo es posible la existencia de un nombre que no puede ser pronunciado?, y la segunda, ¿Cuál es el correlato de esa inefabilidad en nuestra condición humana? 

Si el llamado es a CONOCER EL SÍ MISMO, ese correlato ha sido definido por los grandes buscadores bajo distintas figuras: ALMA, CONSCIENCIA, SUJETO ÚLTIMO, YO TRASCENDENTAL, LA UNIDAD, EL CENTRO DEL CÍRCULO, entre otros. Nuevas preguntas surgen: ¿Cómo conocer el sí mismo si nuestra atención está siempre huyendo hacia la periferia? En palabras de la filosofía occidental es necesario abandonar la INTENCIÓN RECTA y buscar la dirección de la INTENCIÓN OBLICUA para retornar al sujeto sin convertirlo en objeto. Inmensa aporía, trágica e irresoluble para nuestra consciencia empírica.

En conjunción con lo anterior recordando el grado de MAESTRO POR CURIOSIDAD, en el mismo se señaló que era importante RECORDAR LA CURIOSIDAD DE EVA ANTE EL FRUTO OFRECIDO POR LA SERPIENTE; LA DE PSIQUE ANTE LA APARIENCIA LUMINOSA DE EROS, QUIEN SOLO SE HACÍA PRESENTE BAJO LA TENEBRA DE LA NOCHE; LA DEL MARIDO DE MELUSINA AL CONTEMPLARLA EN SU ESTADO DE “MUJER SERPIENTE” EN LAS LEYENDAS ARTÚRICAS. 

Así pues, las curiosidades patentes en esos mitos –independientemente de sus consecuencias- evidencian el hecho de la atención del sujeto capturada por un fenómeno, poniendo en vilo su vida. El grado 5to nos enseñó que la condición humana ubicada en el área de la figura geométrica denominada “círculo”, entre la periferia y el centro, se caracteriza por la fragilidad de esa vida. Desde que nacemos, nuestra vida, su duración y estabilidad es realmente incierta; la tragedia es que vivimos sin tener consciencia de eso. La vida del hombre es en todo momento una agonía pues se debate sin saberlo entre la vida y la muerte. El hombre resulta así un Rey ciego que no termina de tomar posesión de su más alta potencia y llega al final de sus días aniquilándola en pro de intereses mezquinos. Por su parte, los hombres superiores señalados para ejemplificar la figura de la “APOTEOSIS DE HIRAM”, a saber, MOISÉS, SÓCRATES, LOS MAESTROS DE LOS TEMPLOS ANTIGUOS y EL NAZARENO, tomaron consciencia de ese hecho e hicieron posible en SÍ MISMOS la inmortalidad del alma (que en nosotros es solo una posibilidad) pues ubicándose en el centro abrieron el círculo.

Retornando a Johaben, el "hijo de Dios”, en la leyenda del grado, su curiosidad lo lleva a contemplar un conflicto entre dos monarcas, de dos fuerzas que se debatían por el resultado de la suspensión de los trabajos con ocasión a los preparativos por la muerte de Hiram. Una de esas fuerzas está evocada en “la Cólera o la Ira” de Hiram II Rey de Tiro y la otra en la receptividad y consideración de Salomón o Sapientísimo Maestro. En este orden, los guardias encargados de cuidar a Salomón se encontraban inmersos en diversiones y apenas se percataron de la llegada del Rey de Tiro, no impidieron su paso, luego de ver cómo era recibido. La leyenda no dice en ningún momento que estos Guardias hayan observado o impedido la presencia de Johaben, resultando éste un sujeto que observaba sin ser visto por los guardianes; solo la Cólera del Rey de Tiro pudo detectar al curioso y de allí en adelante este se convierte en el PROTAGONISTA de un nuevo conflicto donde el Monarca iracundo desea darle muerte atravesando su corazón, pero luego es reivindicado por Salomón.

Es importante observar que las leyendas de estos grados están fundadas en tres (3) sujetos o figuras míticas que participan en torno a un evento determinado; asombroso esto, por su relación con la división ternaria del hombre que la Tradición nos ha legado. Inclusive algunas doctrinas esotéricas nos identifican como seres "Tricéntricos".

La trinidad anterior nos conduce nuevamente a los 3 compañeros asesinos del Maestro Hiram, quienes huyeron para escapar de todo castigo. A razón de esa impunidad temporal de los criminales, entonces el grado 7mo de PREBOSTE Y JUEZ nos introduce en las nociones inherentes a las ideas de venganza y de expiación.

Es por ello que TITO el Jefe de los 7 Prebostes pertenecía a una 8va esfera, que estaba más allá del 7 y se vincula con la edad del Maestro Simbólico.

Ahora bien, para comprender la correspondencia de esos tres números en el contexto que relatamos, es necesario identificar a la entidad humana con el número 3 debido a su división tripartita (la edad del aprendiz); por su parte este sujeto ejecutante es quien traza el cuadrado en su marcha, identificado con el número 4 por la cantidad de lados que tiene. La suma de estos elementos nos da el número 7, que es el hombre que literalmente circunscribe su cuadrado. Para este es menester llegar al centro de las dos figuras geométricas como ya se dijo y poder generar una apertura. Ese punto es el número 8 u octava esfera. Es el ámbito o dimensión más allá de la forma. Tito, es el nombre que le da la leyenda y tiene a su cargo la llave de oro que abre la caja de ébano.

Se decía en un trabajo anterior que el ébano es una madera cuya densidad, superior a la del agua, le permite sumergirse en ella y que posee uno de los colores negros más intensos que se conocen en la naturaleza. La naturaleza de esa madera, sin dejar a un lado su vinculación con Capricornio evidencian en primer lugar la capacidad de penetrar lo que “el mundo del agua” representa simbólicamente en nuestros augustos misterios, y en segundo lugar, su color es análogo a la obscuridad de la noche donde precisamente radica la segunda naturaleza que está más allá del 7.

En conexión con el simbolismo axial referido, uno de los títulos del grado 7mo es el de MAESTRO IRLANDÉS. Se indica en el ritual que un monarca identificado en la leyenda con la figura de CARLOMAGNO, cuya relación con el TRES VECES ILUSTRE MAESTRO de la cámara es evidente; en búsqueda de Sabios conocedores de ciencia y artes, partió desde Oriente hacia una isla denominada “IRLANDA, ESMERALDA DE LOS MARES” que no se hallaba ni en oriente ni en occidente con clara referencia a un centro donde se habría de acudir a los fines de poder acabar con la ignorancia.

La esmeralda en medio de los mares nos recuerda al mineral precioso desprendido de la frente de Lucifer en su caída, empleada para tallar el SANTO GRIAL, que se constituyó en el receptáculo de la sangre y agua del costado del Maestro en el momento de su apoteosis.

La vinculación de la copa con el simbolismo de lo femenino es patente en la Tradición y el hecho de que esta copa en particular sea una esmeralda tallada, nos recuerda al verde intenso de la naturaleza que alcanza su mayor expresión en el símbolo de la Diosa Venus. Aunado a lo anterior, el ritual hace referencia a dicha isla como ESMERALDA DE LOS MARES, recordemos entonces uno de los nacimientos de VENUS, precisamente en su faceta URANIA que tuvo lugar por la efervescencia de la espuma del mar en contacto con la sangre desprendida del miembro viril de URANOS.
Emblemática masónica. Símbolos del Intendente de los Edificios 

Conclusión

El presente grado en conjunto con los anteriores nos invita al ejercicio reflexivo y operativo de la soberanía representada por aquellas propiedades representadas en las 9 virtudes que solo el Trabajo interior puede conferir. Existe un claro llamamiento a un centro de consciencia que no es ordinario y que no corresponde a la razón que nos es común por naturaleza.

Se trata de un esfuerzo, de un salto que debe ser ejercido en búsqueda del centro inefable desde el cual opera la totalidad.

Las riquezas y doctrinas materiales señaladas a lo largo de las distintas interrogantes del grado de MAESTRO DE ISRAEL conforman un metalenguaje vinculado con las verdaderas propiedades que todo hombre que transita el sendero de la iniciación busca y anhela en el centro de su ser. Se trata de aquellas que los compañeros criminales buscan robar en todo momento prescindiendo del trabajo verdadero. 


Bibliografía Consultada

1.      Reglamentos y Rituales del Supremo Consejo de Venezuela.
2.      Jonuel Brigue: El Tesaracto y la Tetraktys. Oscar Todtmann Editores.
3.      René Guenón: "El Sagrado Corazón y la Leyenda del Santo Graal", cap. III de Símbolos Fundamentales de la Ciencia Sagrada. Eudeba, Bs. As. 1976.