Friday, September 1, 2017

Capítulo III La Iniciación - El Aprendiz y sus Misterios

El Aprendiz y sus Misterios

Por Dr. Jorge Adoum (Mago Jefa)

Capítulo III 

LA INICIACIÓN


32. En todas las escuelas herméticas hay una ceremonia con la cual se recibe al candidato, conocida como Ceremonia de Iniciación. Esta ceremonia, pese a no ser comprendida por la mayoría de los candidatos, es un acto sobremanera significativo, cuya verdadera importancia está oculta tras la verdadera apariencia del velo exterior.

33. La palabra Iniciación, que viene del latín initiare, de initium, inicio o comienzo, se deriva de dos: in, hacia adentro, e iré, ir, o sea ir hacia adentro o penetrar en el interior.

34. Pero ¿quién entra y cómo se puede entrar en el mundo interno? De la etimología de la palabra se desprende que el significado de la Iniciación es el ingreso en el mundo interno para comenzar una nueva vida. La Iniciación Masónica es una perla inestimable en la corona de la simbología. En la Logia hay un cuarto de reflexión, símbolo del interior del hombre. Todo ser humano, al cerrar sus sentidos al mundo externo, se encuentra en su ámbito de reflexión, aislado en la oscuridad que representa las sombras de la materia física que rodean al alma hasta la completa maduración. Ese interior oscuro es el estado de conciencia del profano que vive siempre fuera del Templo y en medio de las sombras. Desde el momento en que el practicante comienza a dirigir la luz del pensamiento concentrado hacia su mundo interior, la Iluminación comienza a invadir su Templo, poco a poco, y el dominio de su mente equivale al aceite que alimenta a la lámpara encendida.

35. Entonces, el Iniciado es el ser que dirige su pensamiento al mundo interno o mundo del espíritu, pensamiento que lo conduce al conocimiento de sí mismo y del Universo, del cuerpo y de los Dioses que en él habitan. El Espíritu único y Universal se diversifica en todos los seres que se hallan en el Cosmos. Estos dioses del Universo tienen sus representantes en el cuerpo humano y esos representantes se llaman átomos. Por eso dice Hermes, y con razón: “Lo que está arriba es como lo que está abajo”. Y por eso dice Jesús: “El Reino de Dios está en vosotros”. La Puerta de la Iniciación.

36. La Puerta de la Iniciación verdadera, que conduce al Reino de Dios, en el mundo interno, es el CORAZÓN. La Iglesia Católica ha dedicado gran parte de su culto al Corazón de Jesús y al Corazón de María, objetivando, tal vez, esa práctica para que el hombre, con el tiempo, tenga la felicidad de subjetivarla.

37. Hay una ley, corroborada científicamente, que muchos ignoran y es la siguiente: Cuando uno dirige su pensamiento hacia un punto al interior de su cuerpo, hacia allá afluye la mayor cantidad de sangre.

38. Desde que el hombre, hijo pródigo del Padre Celestial, deambula por el desierto de la materia, alimentándose de los placeres que debilitan el alma y el cuerpo, ha habido, dentro de su corazón, una voz silenciosa que lo ha llamado con insistencia para que volviera a su lar; sin embargo, el hombre, embebido en sus placeres materiales, no la escucha. El aspirante la oye y responde a su llamada cuando vuelve a su corazón. En su búsqueda interna encuentra a ocho guías, en diferentes etapas del camino, cuya misión es conducir al Iniciado, si los sigue hasta el fin, ante el Padre, a la Unión con el Infinito.

39. El Hombre, en esta naturaleza migratoria, asciende en su centro-corazón a la estrella de Belén del Cristo nacido: entonces los tres Reyes Magos (cuerpo vital, cuerpo de deseos y cuerpo mental) deben seguir la estrella de Cristo en dirección del corazón hasta llegar al Padre.

40. El Tabernáculo en el desierto es el cuerpo humano en el mundo, es el hombre peregrino hasta la Eternidad. Este Microcosmos se mueve cíclicamente en un círculo alrededor del Dios Íntimo que reside en su interior y que es origen y meta de todo. En el interior del Tabernáculo-cuerpo está diseñada la representación de cosas celestiales y espirituales. Es preciso venerar todas las partes del cuerpo humano.

Fuente: 

Portal Martinista del Guajiro

Hermano, ya llegaste a la Puerta del Templo


Wednesday, August 30, 2017

Alocución A Los Neófitos

Alocución A Los Neófitos


“Esta alocución fue dirigida en Francia, hace mas de 80 años,por un
SII a un grupo de adherentes que estaban siendo preparados para recibir la Iniciación Martinista”.

“Sus conceptos delimitan plenamente la esfera y finalidades de los estudios de Nuestra Venerable Orden”.
Debe meditarse cuidadosamente, en su si significado y trascendencia, como un paso más en la preparación que debe culminar en la Iniciación al Grado de “Asociado Martinista”.

“Tú que estás en el umbral de un misterio

  • ¿Que fuerza te empuja a afrontarlo?
  • ¿Es simplemente curiosidad? 
  • ¿Quieres con mano impía  levantar el velo que esconde lo que solamente pueden revelar grandes estudios?
“Si este es tu propósito, retírate y no sigas adelante ya que la nuestra es una obra de trabajo; no una diversión”.

  • ¿Persigues la satisfacción de los instintos groseros y la dominación del Mundo?
  • ¿Esperas encontraren estos estudios la posibilidad de saciar tus pasiones, tus odios, tus amores, tus ambiciones y tus rencores?
“En tal caso, nuestros estudios no están destinados a ti, su contenido no te proporcionaría más que desilusiones, ya que el objeto que se proponen es totalmente diferente, aun mas, completamente opuesto”

  • ¿Deseas el beneficio material?
“No será aquí donde lo encuentres; nuestros estudios son desinteresados y buscan dar a todos la felicidad proporcionada por la paz del alma y del bien hecho a sus semejantes”.
“Aquí no hay ninguna idea ambiciosa”.
“Simple curioso y ambicioso, que crees haber nacido para conquistar el mundo; nuestra obra no ha sido hecha para tí, ni para las, almas, que albergan un núcleo de vanas pasiones”
“Tú no puedes dar lo que solicitan estos trabajos: un corazón tranquilo y un alma fuerte”.
“No hablamos él mismo lenguaje y los conceptos que emitiríamos no harían más que agrandar la barrera que nos separa; así es que, si no modificas tus anhelos, no sigas, ni intentes levantar el velo”.
“Pero tú, que has sufrido intensamente y a quien el dolor ha revelado la palabra del gran enigma que conduce al umbral del camino verdadero; tú, que quieres evadir de la tormenta y devolver bien por mal”.
“Tú, que sinceramente deseas que los demás participen de la paz divina que el sufrimiento ha hecho nacer en tu corazón, dedícate a estos estudios: te están destinados, junto a todos los que se apasionan en la búsqueda desinteresada del bien y de la verdad”.
“Tu, que vienes a nosotros embargado por estos sentimientos, sigue valientemente el camino iniciado”.
“Es el camino que en tu angustia buscas y al final del cual encontrarás la alegría que proporciona la fuerza tranquila y soberana y la paz divina que no se encuentra más que siguiendo el camino del bien”.
“Nosotros te ayudaremos a encontrarlas fin de que tu cosecha sea dulce como clara fue la recolección; el dolor es un sembrador cruel, pero muchas veces necesario”.
“Con toda seguridad puedes entregarte a estos estudios que te seducen y en cuya práctica hallaras las energías deseadas”.
“Si tu sola ambición es perfeccionarte en el silencio, acelerar la evolución de tu espíritu, sin miramiento a la opinión ajena, estudia y trabaja; el resultado no se hará esperar, sobrepasara el límite de tus esperanzas”.
“Si tu corazón, restringido en la vida material, aspira a mas hermosos y vastos horizontes, sigue las trazas de los Iniciados; ven con nosotros siguiendo el camino que conduce hacia la luz, ven y veras brillar una vida nueva bajo la caricia de un sol siempre radiante, La Verdad, la Alegría y la Paz brillan en La cumbre del camino”.
“Ven, estamos a tu lado para sostenerte”.
“Nuestras obras no contienen nada nuevo”.
“Loca pretensión seria imaginar que se renueva siguiendo a los Sabios y a los Iniciados”.

  • ¿No han expresado ellos en todos los tiempos las verdades eternas, siguiendo su propia naturaleza y su propia misión?
“Si estas palabras sirven para expresarse”

  • ¿Es necesario adaptarlas a la vida moderna para que su fruto sea más abundante?”.
“Las palabras, no siendo nuevas”,

  • ¿Pierden fuerza?
  • ¿No se escucha siempre con agrado una vieja música oída infinidad de veces?
  • ¿El que ama no experimenta una gran erosión oyendo murmurar de nuevo, palabras que lo colman de felicidad?
  • ¿No le son cada día más queridas?
  • ¿El corazón enamorado, no vibra siempre dulcemente al evocar dulces recuerdos?
“La ciencia que tú buscas, es una ciencia de todos los tiempos”.
“Su finalidad es perfeccionar al ser humano y hacerlo feliz, no procurándole satisfacciones groseras y envilecedoras, sino haciéndole conocer su lugar exacto en el mundo, revelándole el objeto qué debe alcanzar”.
“Los elementos de esta ciencia, están repartidos en muchos libros”.
“Lejos de las miradas profanas, encontramos singular placer en hojear los viejos tomos donde duerme la Sabiduría del mundo, en descifrar los enigmas con que los sabios se vieron obligados a ocultar en los tiempos de las persecuciones, en encontrar, en el símbolo de las antiguas religiones e iniciaciones, los pensamientos que rejuvenecen y vivifican nuestro espíritu”.
“Nos proponemos enseñar una ciencia; pero”

  • ¿Cuál?
“Esta ciencia confiere poderes; pero”
  • ¿Cuáles?
“Los autores antiguos han enseñado las iniciaciones severas y mesuradas que se daban en sus templos”. Indicando con palabras cubiertas, pero claras al que quiera entenderlas, los dones sublimes que resultaban del trabajo arduo, al cual se libraban”.
“La humanidad puede enorgullecerse del magnífico patrimonio que representan”.
“Trabajando se produce una magnifica reacción”.
“La intuición, que todos poseemos en estado latente y en grados diversos, no es ya en el adepto, un don caprichoso sumido a variaciones imprevistas”.
“Esta intuición llega a ser un sentido perfeccionado y llega a gobernar lo mismo que la vista y el oído”.
“Se aprende a ver y sentir, no solamente los hechos que afectan directamente los órganos sensibles, sino también los que se encuentran lejos de este radio de acción y hasta los que se producen en el mundo interior del alma”.
“Lo mismo puede decirse de las demás facultades, que adquieren un perfeccionamiento y una flexibilidad, que sobrepasan todas las previsiones”.
“Salustio lo ha definido perfectamente diciendo”:

  • “La finalidad de la iniciación es elevar al hombre hasta Dios”
“El platónico Proclus añada”:
  • “La iniciación sirve para retirar al alma del mundo material, llenándola de luz”
“Para ver la vida bajo un nuevo aspecto, se nos concede más hermosura moral y más energía física e intelectual, resumiéndose en un desenvolvimiento integral de todo el ser hacia una hermosura más perfecta”.
“La iniciación nos permite sentir los ritmos y las armonías que convierten la vida en algo tan maravilloso, como los más hermosos poemas y también nos, permite conocer las leyes que rigen los hechos tangibles, y, que, como ritmo del universo, nos muestra la necesidad de conocerlos”.”
“Un nuevo ciclo empieza para ti, ya que cedes al placer apasionante de la ciencia”.
“Gustarás de todos los encantos de una nueva vida si sabes reflexionar y comprender bien las enseñanzas que vas a recibir”.
“No es solamente una enseñanza teórica, sino también una doctrina moral e intelectual y un llamamiento que tiene por objeto modificarte profundamente”.
“Sigue los consejos que te serán dado y sentirás crecer tu espíritu para abrazar las magníficas ideas eternas”. Tu corazón se abrirá fraternalmente al amor”.
“En ti, como en un diamante en bruto, reside una fuerza qué puede hacer milagros; por lo que se refiere al diamante, primeramente ha de ser arrancado a la piedra y es necesario que sea tallado para recibir el beso puro de la luz e irradiarla en colores centellantes”.

  • ¿Qué será la luz: sí la recibieras tú, sin proyectarla sobre el mundo, con la misma potencia y dulzura que te sea dada?”
“Quizás este trabajo te parezca pesado; no lo es en absoluto”.
“La soledad puede convertir en áridos los más admirables pensamientos, sobre todo cuando es necesario valerse por sí mismo para adquirirlos”.
“En este caso, en cambio, estarás sostenido y ayudado, te sentirás en perfecta armonía con un grupo  fraternal que comparte tus sentimientos”.
“La soledad que has experimentado, te ha hecho reflexionar”.
“Las desilusiones que has sufrido te han llevado a considerar este mundo y a la vida bajo un prisma más exacto”.
“Librado a ti mismo, has vertido en el crisol duro de la prueba, todo lo que dañaba la pureza de tu visión”.
“Has dudado del bien y del mal; te has sentido a la deriva, sin tener apoyo ni en ti mismo,  contra el desespero que te acongojaba”.
“Ahora, con paso seguro, marcharás hacia la luz que presientes y buscas y que, algunas veces se ha revelado, en el fondo de tu ser agitado en forma de breves relámpagos, como un brillante espejismo”.
“Estos relámpagos pasajeros se convertirán en una claridad fuerte y constante que no dejara de iluminar todos los tránsitos de tus caminos, La sombra se disipa completamente cuando se busca la luz fuera de las tinieblas del egoísmo”.
“La vida se abre ante tus pasos; la vida tal como es y debe ‘ser, la vida en su hermosa plenitud”.
“Vas a dirigirte hacia el conocimiento de lo que tú solamente imaginas y que te acoger con la bienhechora paz, conceda a los que trabajan”.
“Delante de ti van a revelarse los vastos horizontes del pensamiento, embriagando al mismo tiempo tu mirada y tu espíritu”.
“La esplendidez de estas visiones serenas es tan grande y tan perfecta que su hermosura penetrar hasta el fondo de tu corazón, con la armonía de un canto”.
“Guiado por estos encantos suaves avanzarán con alegría creciente, hasta llegar al templo de la Sabiduría”.
“Considerando que estamos rodeados de fuerzas, muchas de ellas malignas, debemos procurar no ser presa fácil”.
“Para conseguirlo con éxito no hay más camino que hacer un llamamiento a las fuerzas superiores y constructivas que nunca nos niegan su ayuda”.
“Una vez conocidas, e invocadas, nos es posible salir de la tormenta, buscar y encontrar la paz del corazón, la expansión del espíritu y el ritmo de la evolución”.
“Tú, que te has acercado a estos estudios, con toda seguridad experimentas, la sensación de que no estás solo; une tus esfuerzos al de otros, viéndote al mismo tiempo ayudado, y sentirás revivir tu maltratado corazón”.
“Debes empezar por conocerte a ti mismo”.
“No sin causa determinada los antiguos habían hecho de este conocimiento el primer estudio de su iniciación”.
“Debes saber cuáles son tus cualidades y tus defectos, debes desarrollar las unas y eliminar las otras”.
“Purificarse ha sido la primera, parte de todas las Iniciaciones y han sido practicadas en todos los templos y en todas las agrupaciones de filósofos”.
“Primeramente has de depurar tu cuerpo; debes darle por medio de una higiene racional, las fuerzas y la potencia que puede haber perdido o por una enfermedad o por una alimentación defectuosa, o por falta de aire y ejercicio, igualmente perjudiciales”.
“Debes adoptar una regla de la vida más sana, basada en los, principios que regirán tu conducta”.
“Tu cuerpo debe obedecer a tu espíritu, y, si no estuviera en disposición de seguir al movimiento del pensamiento”,

  • ¿Para qué te serviría?
“Sería necesario considerarlo un mal servidor”.
“Si sigues las reglas que te aconsejaremos, adaptarás tu economía material y los órganos  que te estén sometidos a unos ritmos, que son el eco de los ritmos superiores”.
“Por medio de esta cultura te adherirás al plan divino”.
“Cumplido este precepto, será necesario que efectúes la educación de tu espíritu”.
“Te esforzarán de obtener de él, una dirección más segura y una voluntad tranquila y activa”.
“Debes desarrollar en ti estas facultades, y no abandonarte a la idea que no puedes adquirirlas”.
“Desarrolla también tu discernimiento, ya que, sin él, la voluntad es como una barca sin piloto abandonada a los escollos del mar de la vida”.
“Cultiva también el silencio; en él te serán revelados los, poderes ocultos”.
“Trata de obtener la calma en tus pensamientos para que armoniosamente se desarrollen”.
“Calla, y ante las manifestaciones de opiniones contrarias, reflexiona”.
“Tu fuerza consistirá en decir, al final, la palabra conciliadora que une todas las opiniones”.
“Tu solo no puedes poseer toda la verdad”.
“Ten calma y tu ejemplo será más eficaz que las palabras”.
“Es el primer paso que debes dar para la obtención de los altos poderes, la conquista de las fuerzas en tí y a tu alrededor”.
“En seguida, efectuarán la educación del corazón”.
“La mayoría, sobre todo los que han sufrido por esta causa, olvidan este cuidado tan necesario y están en la creencia de que proceden bien negándosele todo al corazón; estos males son consecuencia de escuchar demasiado los propios impulsos”.
“Finalmente, tratarán de refrenar la impulsividad y el entusiasmo exagerado”.
“Quizás, atraído por cualidades exteriores, te sientas empujado hacia personas que no estén a la altura de tu ideal elevado y a los que no puedes pedirles un intercambio de ideas similares a las tuyas, y cuando se manifiestan contrariamente a tus deseos, te causan una profunda contrariedad”.
“Esto sucede por juzgar a los demás a semejanza propia, lo cual debe evitarse cuidadosamente”.
“El dolor sufrido tiene la ventaja de que te servirá de experiencia y guía para los futuros acontecimientos”.
“Su papel consiste en iluminarnos para que sepamos comprender los que nos conviene; también nos enseña a tener paciencia para esperar la manifestación de los sentimientos ajenos”.
“De todas maneras, refrenar los impulsos del corazón, no quiere decir suprimirlos, sino todo lo contrario”.
“Cuando tu camino aparezca seguro, animado por los mejores sentimientos podrás buscar la alegría y el cariño de un afecto compartido”.
“La satisfacción de haber encontrado el ideal soñado, te proporcionará dichas jamás sentidas, ya que el objeto de tu búsqueda no será el de un deseo momentáneo o de una victoria pasajera, sino una comunión de ideas que te llevará a desear el bien del ser amado antes que el tuyo propio”.
“Tu corazón se dilatará y, dejando aparte los sentimientos conocidos, aprenderás a amar la Naturaleza y a extraer de su seno amigo, lecciones de calma, de bondad, de dulzura y de fraternidad universal”.
“Gustarás de la expansión de una vida nueva y de la alegría superior de comprender lo que empezaste por seguir a ciegas”.
“La Naturaleza misma te ofrecerá la enseñanza de los altos poderes”

  • ¿Qué más puedes desear?
“Tendrás estas facultades que pertenecen a los Iniciados, si eres digno de ello, y lo serás, si en lugar de pedirles la dominación, no les pides más que la posibilidad de socorrer a los que sufren y ayudar a los que buscan su camino; para que, a semejanza del sol, irradies sobre el Universo todas las fuerzas bienhechoras”.
“El Verbo humano, modelo de fuerzas elevadas, tienen poderes ilimitados, asequibles al que sabe hacerse dueño de ellos”.
“Los experimentarás y podrás conocer la potencia mágica de que está dotado todo ser humano, cuando la Iniciación se le ha revelado y ha sabido conquistar su imperio interior”.
“La realidad de los hechos se vuelve siempre contra nosotros, cuando han sido efectuados bajo intenciones egoístas”.
“Peladan ha dicho”:

  • “El que pida al Hermetismo el poder de la seducción, de vencer a sus enemigos y de humillar a sus rivales, perecerá”.
“Es la transposición mágica de las palabras de Cristo”:

  • “El que hiera con la espada, perecerá con ella”.
A tu alrededor irradian fuerzas y vibraciones inéditas que puedes crear dirigir a tu gusto”.
“Esta atmósfera física influye en los que te rodean y hasta puede obrar a distancia”.
“Una vez que hayas penetrado en este arcano, que no se confía a la ligera, conocerás el secreto del Poder y de la Atracción, si es servido por las fuerzas misteriosas”.
“A medida que el Templo de la Iniciación abra sus inmensos horizontes, tu vista se extenderá sobre Mundos que, en tu ignorancia, no habías sospechado”.
“Entonces concebirás cuál es tu verdadero sitio en el Universo y verás que no tienes más valor, que el de una célula consciente en la marea de la vida”.

  • ¿ Por qué tiene orgullo?
  • ¿ Qué eres en el cosmos inmenso?
“Compara tu pequeñez con la grandeza del infinito y perderás el orgullo mezquino y las vanidades insoportables que ayer te parecían tan importantes”.
“Si la meditación es mortal a tu vanidad, acrecentarás tu felicidad”.
Pequeña célula consciente, debes concebir la idea sublime de que estás sometido a los Ritmos y que los Ritmos son los mismos, desde el átomo al astro, y te verás sometido, como todo lo que te rodea, a los Ciclos inconmovibles, bajo su cambiante aspecto”.
“Examina el Ciclo de las estaciones; estudia las horas de invierno sobre la tierra todos nos parece muerto y sin esperanza; las hojas y las flores han perecido”.
“Transcurre el tiempo; el alma despierta de un sueño pesado y la Naturaleza retoña bajo la caridad del sol”.
“Es la primavera, es la esperanza, es la promesa de una vida nueva, es la certeza de las próximas cosechas”.
“El sol ardoroso que dora los trigos no sé hace esperar, todas las flores abren sus corales, los frutos están prontos a madurar”.
“También pasan los días radiantes y ardorosos y el otoño enriquecido con los frutos que la primavera prometió, nos lleva a las realizaciones esperadas”.
“La juventud y las flores han pasado, no falta más que preparare para el invierno que no puede dejar el venir”.
“El invierno de vejez y muerte, corporal será para ti la estación de la calma y del reposo, ya que habrás hecho ricas provisiones de felicidad y de bien con miras a tu evolución”.
“En esta evolución, continuarás los Ciclos empezados, añadiendo siempre algo a tus adquisiciones, aumenta el resultado de tus valientes esfuerzos”.
“A medida que hagas esta maravillosa ascensión, te mezclarás más íntimamente a los Ritmos superiores y, ensanchando tu corazón, los comprenderás mejor”.
“Te sentirás en dulce fraternidad con todas las criaturas y con el astro que sigue en el cielo tu carrera rítmica, y las grandiosas armonías de la creación te proporcionarán un encanto continuado”.
“Los mundos te revelarán la fuerza misteriosa que los dirige en sus revoluciones por el espacio y tu deseo será el de ponerte de acuerdo con las maravillas divinas”.
“Desde el momento en que conozcas estas fuerzas, las llamarás y ellas te contestarán, sintiéndote en todo tiempo inundado por su potencia”.
“Te darán un apoyo insospechado, que te proporcionar una felicidad perfecta y la alegría del saber cumplido inundará tu corazón consiente y libre”.
“En medio del espacio inmenso y de todas las criaturas, sentirás la majestuosa presencia de Dios que ha creado todas estas cosas, concediéndoles leyes cuya hermosura perfecta nos deslumbra”.
“Volviendo de nuevo hacia el mundo conocido, descubrirás en todo una misma vida, un equilibrio igual, matizado por distintos tonos, pero el mismo en esencia y dirigido siempre por una justicia eterna”.
“Comprenderás que tu existencia actual, con sus dolores y sus placeres, es la consecuencia legítima de tus pasadas existencias”.
“Te someterás sin murmurar”.
Aceptarás las malas condiciones como deudas que hay que pagar y las pruebas que te veras obligado a sufrir te serán utilísimas ya que te librarán rápidamente del pesado fardo de tu pasividad”.
“Que alegría sentirse cada día más libre, aunque el acreedor sea benévolo:

  • La iniciación te permitirá pagar más pronto, subir más rápidamente hacia las magnificencias que parecen llamarte y que efectivamente lo hacen”.
“Cada nuevo paso te conducirá hacia el mundo de la perfección”.
“Saldrás de la tormenta que te sacudía”.
“Disiparás las fuerzas malas que sobre ti pesaban, siendo todo útil y justo, no podrás desesperarte por qué conocerás la causas de todo cuento pueda sucederte, pasarás del pesimismo al optimismo y la faz del mundo cambiará para ti”.
“Alcanzarán más”:

  • “Pronto la alegría que te hemos sinceramente prometido, si haces hacia ella un esfuerzo continuo, sostenido en el transcurso del camino, por una Fe más viva”
“La Fe y la Felicidad consisten en el conocimiento de la vida, en su finalidad y en sus verdaderos intereses”.
“La meditación y la reflexión que antes te parecían muy austeras, serán entonces dos amigas, dos hermanas, que llenas de ternura, iluminarán tu camino”.
“Adepto (a) futuro (a) que te sientes inclinado hacia la Iniciación trabaja, medita y persevera”.
“Así te será revelado el gran secreto”.
“Es necesario formarse, analizar, adquirir por uno mismo los conocimientos necesarios, desarrollar la percepción y los sentidos y sobre todo la intuición, que añade tanta potencia a los sentidos habituales..........”
“El trabajo personal es inevitable, es largo y el estudio parece árido a muchos, pero es fácil al que se entrega a él con toda la fe, te ayudará ella misma”.
“Para descubrir el  gran secreto, estúdiate, desarrolla paralelamente tu espíritu y tu corazón, las fuerzas que quieres poseer para tu bien y el de tus hermanos, están en ti y a tu alrededor; aprende a buscarlas y a descubrirlas la Naturaleza está delante de ti como un inmenso libro abierto cuyos ritmos dulces y sonoros te darán la ley de los otros ritmos, a cuyo compás palpita y se mueve la vida”.
“Elévate hacia Aquel que los ha fijado con un soplo de sus labios y con un gesto de su mano”.
“Busca, y todas las cosas te mostrarán a Dios, como un fragmento de espejo reflejaría al sol”.
“Cuando hayas sentido la unidad del Universo, llegarás a ser un Iniciado y la vida tendrá para ti un sabor nuevo e inesperado”.
“Verás que todos los seres están ligados y que el esfuerzo tendrá que ser coman”.
“Tu deber consiste en sacrificare, ayudar a tus semejantes a encontrar el pacifico ribazo que les ha de salvar de la tempestad; y el amor a tus hermanos”.
“Tu corazón ha sentido ya la llamada poderosa del altruismo”.
“No esperes más que conocerte mejor, para dar tus fuerzas, tus sentimientos, tus pensamientos, que pueden animar a tantos seres”.
“Así vivirás en la alegría”.
“La finalidad que persigues es grandiosa; todos los Iniciados han aspirado a ella”.
“Para conseguirla desarrolla tu vida interior tan rica en enseñanzas personales”.
“A horas determinadas enciérrate en tu torre de marfil, en ese asilo interior que no permite que los tesoros de tu corazón y los pensamientos de tu espíritu se dispersen en el vago torbellino del mundo”.
“A medida que subas los escalones de esa torre, primeramente sentirás la alegría robusta del esfuerzo, gustarán también durante largas horas la alegría del bien prometido y del que desea hacer, la felicidad con los secretos descubiertos en el libro abierto de la Naturaleza”.
“La quietud inmensa, lejos de las agitaciones mundanas, la paz que nos permite sentir todas las pulsaciones de nuestro corazón, todos los movimientos de la Naturaleza, todos los ritmos e imágenes que hacen del Universo un poema inmenso que nos encadena por su hermosura”.
“Nadie puede penetrar en te refugio y por consiguiente en él sólo reina la calma”.
“Es el alto aposento de la meditación, y esta meditación profunda nos concede sin cesar paisajes maravillosos y secretos que no imaginábamos”.
“De todas maneras, es necesario descender y no dejarnos embriagar por el dulce opio de un misticismo que nos haría abandonar la tierra y faltar a nuestros deberes”.
“Es necesario equilibrar la Fe, con la Ciencia y el sentimiento con el Trabajo”.
“Todos nuestros deberes están sobre la Tierra todavía no ha sonado la hora de librarnos de ellos”.
“Solamente evolucionaremos si lo cumplimos sin murmurar y con alegría”.
“Naturalmente que, elevándote a las regiones de la torre de marfil, abandonarás, como lastre pesado, las agitaciones y el egoísmo que te encadenaban a la tierra”.
“Una vez que hayas desarrollado la percepción de tu sensibilidad y te sientas libre del fardo de preocupaciones, apreciarás mejor el llamamiento de los que sufren y lloran”.
“Aguzaras el oído y te emocionaras sinceramente”.
“Animado por un impulso fraternal te lanzaran hacia ellos para tomar sobre tu corazón todo el dolor y toda la miseria”. 
“Te sentirás llamado para hacer obra útil, para llevar primeramente la felicidad y la luz de tu hogar y a continuación a tu país ya tu raza y a la humanidad entera”.
“Todos tus hermanos tienen necesidad de ti ”.
“No te niegues a acudir a su llamamiento”.
“El Iniciado no recibe la Luz para él solo la recibe para difundirla a su alrededor, como diamante que se cubre de irisaciones centellantes”.
“Los rayos de la Luz no te pertenecen, vienen de un sol sublime que ni  el mismo espíritu puede alcanzarlo”.
“No concibas el orgullo de que vas a adquirirlo solamente y sé feliz con el bien que veras florecer”.
“Lucharas con todas tus fuerzas contra las sombras vagas de las ideas falsas que entristecen y entorpecen tu atmósfera”.
“Llevarás la luz y la ternura serena a la muchedumbre que gime en la sombra”.
“Dales todo lo que sabes”.
“Tu deber ideal es sostener a los que languidecen y se arrastran sin esperanza y sin fe, desesperados, hastiados y sin valor”.
“Te esforzaran en formar un ideal que viva lentamente en tu cerebro y en tu corazón, pero ahogado por tantos escombros, que por sí mismo no pueden hacerlo revivir, ni probar a realizarlo en una acción social”.
“Todos tienden los brazos hacia un mañana mejor que deberá suprimir la lucha de clases y los rozamientos económicos, que hará desaparece las guerras y extinguir todos los odios”.
“A los adeptos les corresponde contestar a este llamamiento desesperado”.
“La humanidad doliente y ansiosa se debate entre una sombra compacta”.
“Las necesidades del momento nos crean deberes nuevos”.
“A nosotros, nos corresponde prodigar la armonía y la luz donde no existe”.
“He aquí tu ideas”.
“Tendrás el poder de difundirlo y no te faltara ayuda para realizarlo”.
“La hora de la aurora próxima ha sonado par ti”.
“Todos los trabajadores se levantan; tú debes trabajar más que los que trabajan sin fe y sin esperanza”.
“Date prisa; si la tarea es dura, la recompensa sobrepuja toda esperanza”.
Fuente: 

Portal Martinista del Guajiro

Hermano, ya llegaste a la Puerta del Templo

Monday, August 28, 2017

¿Qué es la Iniciación?

¿Qué es la Iniciación?

“¿Qué hora es?”, dijo el Prior.
“La del alba”, contestó El Guardián.
“La hora en que se rasgó el velo del templo y las tinieblas se derramaron por la consternada tierra y se eclipsó la luz y se rompieron los útiles del constructor y se ocultó la flamígera estrella y se hizo pedazos la piedra cúbica y se perdió la Palabra”.
Esa Palabra perdida ha sido desde el remoto origen de los tiempos la ambición de aquellos que querían hollar el secreto de los secretos.
Algunos pensaron encontrarla en el templo de Delfos, donde rezaba ese “Noscete Ipsum”; otros, los hijos espirituales de los Argonautas que conocían la ruta del jardín de las Hespérides, escribían en las piedras sus mensajes herméticos, signos incompresibles para aquellos que no habían sido iniciados en los misterios más profundos y cuyo descubrimiento y sabedora interpretación dotaba de la conciencia suficiente para desvelar las leyes de la energía, de la materia y del espíritu.
Dicen que el origen histórico de todos esos viajes en búsqueda de la Palabra perdida es posible reencontrarlo en la herencia que la tradición ha sabido guardar durante todas las centurias.
La iniciación sería el paso previo a ese descubrimiento y solo el que se haya ante ese único y estrecho portal y posea el valor suficiente para atravesarlo, podrá emprender el camino hacia el encuentro, hacia el despertar, hacia el infinito.
Es difícil tratar del origen histórico según las especulaciones esotéricas que cada escuela tiene sobre la transmisión de las influencias espirituales que toman como soporte los rituales y la sucesión iniciática. Cada uno deberá construir en sí mismo esa historia. 
El eterno retorno hacia el “hombre primordial”, condición que se perdió tras la degradación que se conoce en el lenguaje tradicional como la “caída”, será la búsqueda que el neófito encontrará ante el proceso de la iniciación, largo proceso para acercarnos a ese estado tras sucesivas y distintas etapas.
Existen muchas interpretaciones sobre el significado y empleo de la palabra iniciación. El origen etimológico viene del latín initiare, que tiene la misma procedencia de initium, inicio o comienzo, viniendo las dos de in-tere, ir dentro o ingresar. En las sociedades tribales, según nos explica la antropología, señala el paso de la infancia a la edad adulta, con lo que el individuo gana la plenitud de sus derechos.
En sociedades más estratificadas, el rito se vuelve complejo y designa nuevos valores, nuevas intenciones, nuevos propósitos que deberá alcanzar mediante ritos de mortificación, pruebas de acreditación, en algunas sociedades practicando la circuncisión, tatuajes, ayunos e instrucciones morales y religiosas que motivarán un cambio radical de su presente situación. Es en las sociedades desarrolladas donde el fundamento iniciático representa un significado más profundo y complejo. 
El iniciado ya no es el que pasa de una edad infantil a una vida sexual plena, sino que es instruido en unas ceremonias y en unos misterios herméticos y resguardados que hasta ahora habían resultado inaccesibles. La iniciación toma un sentido esotérico, misterioso que inculca curiosidad en los ávidos de conocimiento.
Un proceso que invita a la reflexión, al análisis y la investigación no solo externa, sino también interna.
Dicen que en el antiguo Egipto, los iniciados en los misterios, los hijos espirituales de Hermes Trismegistus - el tres veces grande, el maestro de maestros-, viajaron por todo el mundo transmitiendo esos conocimientos. Pasaron por la India, por los confines de Asia y Europa hasta llegar a todos los rincones donde el conocimiento pudiera ser resguardado en el secreto.
Es gracias a la influencia greco-oriental que recibieron estos conocimientos, cuando se empieza a hablar de sociedades secretas, de misterios y ritos que durante épocas y con diferente signo y forma han llegado desde diversas fuentes hasta nosotros.
Antes de penetrar en las disciplinas que engloban la iniciación y ser heredero de esos antiguos vigías del conocimiento, el neófito está expuesto a una serie de pruebas o interrogatorios para comprobar con todo tipo de rigor que se halla preparado para ello.
Los esoteristas hablan de aquella persona que tras pasar el sendero de probación, empieza a ser introducida por los Maestros de la Sabiduría en el conocimiento oculto que existe tras el velo de Isis, tras el mundo de las apariencias, como nos indica Platón en su famosa alegoría de la caverna.
Para ello es preparado con sumo rigor, dando las herramientas necesarias para poder interpretar mejor los símbolos. Una vez iniciado, debe entrar poco a poco en el mundo de los significados mediante el estudio y la meditación, y con el tiempo, transformar ese conocimiento y esa sabiduría en servicio a la comunidad en la que se desarrolla como alma iniciada.

Morir para nacer.

A la hora de definir la iniciación, existe una constante que persigue a todas las tradiciones, y ésta es el empleo simbólico de la palabra muerte. Iniciarse es nacer a otra realidad, y para poder hacerlo, primero es requisito indispensable morir en otra.
El aspirante que quiera entrar en los Misterios, debe primero saber y poder morir para así, como un hombre nuevo, nacer a la nueva conciencia; es lo que llaman el Segundo Nacimiento.
El rito de iniciación es un rito de muerte, igual que el que se práctica en algunas tribus para pasar de la vida infantil a la vida adulta: muere el niño, nace el hombre, con sus plenos derechos morales, de familia, de casamiento. A menudo juega un papel importante esta experiencia de la muerte simbólica -algunas organizaciones la representan incluso con tumbas, ataúdes u objetos que nos recuerden a la muerte que se preparan exclusivamente para ello- y la consiguiente resurrección en grados más avanzados.
Alice Bailey habla en sus libros de la resurrección como iniciación propiamente dicha; también las escuelas místicas cristianas, tales como los rosacruces hablan del símbolo de la cruz y la consiguiente resurrección de Cristo como un acto de iniciación superior. Max Heindel hacía hincapié en ese glorioso momento.
Algunas de estas representaciones simbólicas hacían referencia a la vuelta al útero materno y su correspondiente renacimiento.
Muchas pruebas y símbolos tienen que ver con ese nuevo renacer. Recordemos las pruebas del laberinto a las que se hacen referencia.


  • ¿Qué encontramos en el centro del laberinto?

El que ha sido admitido en esta ceremonia de muerte y resurrección, es partícipe de un conocimiento que compartirá con un grupo limitado y para algunos, privilegiado. Será el nacimiento a una nueva fase o periodo vital, un fenómeno de transformación en el cual habrá una destrucción del antiguo rol y un retiro en el que, de forma anónima y voluntaria, se examinarán el sentido de la iniciación y las responsabilidades con ella adquiridas.
El principio de entrar a un nuevo estadio social o de conciencia, a una nueva realidad, es lo que determina la función dentro del contexto, que siempre es precedida por un verdadero deseo de conocimiento, de transformación y evolución interior. Muchas órdenes que practican la iniciación como referente, condición y principio esencial para pertenecer a ella, hablan de iniciación como ceremonia a través de la cual el candidato recibe la Luz y presta juramento de secreto y obediencia a esta institución de forma activa y natural.
Una vez recibida la Luz, el neófito pasa de pleno derecho y para siempre a pertenecer no solo a la Orden que le ha impreso el ritual en sus carnes, sino a esa gran familia de Iniciados extendida por la faz de la Tierra. En ese proceso irrevocable, la condición de iniciado le acompañará hasta el día de su muerte.
Dentro de estos rituales, debemos tener en cuenta la connotación simbólica de todo el proceso. Un nuevo iniciado no recibe toda la luz de una sola vez, como una revelación divina que le llevará a un alto grado de conciencia. El método es mucho más complejo. La iniciación en escuelas de misterios u órdenes iniciáticas supone una aproximación al Misterio que deberá ir revelándose gracias al esfuerzo y el trabajo constante.
La iniciación revela un gran proceso, un gran tránsito y un propósito que deberá seguirse con paciencia y rigor. Los símbolos, las alegorías, los pases, las contraseñas, el contacto con otros iniciados, con otro entender, con otra forma de ver y experimentar la vida, ya es de por sí una revelación consumada. Recibir la iniciación es un proceso que ha servido para perpetuar en el tiempo las grandes verdades ocultas. 
Al recibir la iniciación, el neófito, con su esfuerzo y dedicación estará preparado algún día para ser dador e instrumento de esa empresa. La iniciación consigue perpetuar en el espacio y en el tiempo aquello para lo que ha sido formulada. Si un eslabón muere, otros lo sustituirán.
Morirá el instrumento, pero no la tradición. En palabras de Aldo Lavagnini, "podemos considerar estas fraternidades y movimientos como el alma multiforme del Espíritu Uno de la Tradición Universal, que ha venido directamente y sin interrupción hasta nosotros de los antiguos Misterios".
Por lo tanto, un iniciado es el heredero directo de toda la tradición desde los tiempos remotos, desde el origen de toda civilización.
Aún así, muchas escuelas afirman que la iniciación simbólica solo explica un episodio que realmente se realiza en planos más sutiles. Cuando un neófito deja el mundo profano para entrar de lleno a un nuevo estadio o lugar sagrado, sus actos no tienen por qué reflejar su verdadero grado interior.
La iniciación simbólica puede ir acompañada de una verdadera iniciación espiritual, entrando de lleno en lo que algunos llaman el Sendero y la Jerarquía oculta del planeta.

Existen ordenes como la masonería que en según qué ritos llegan a tener una infinitud de grados para designar la perfección o perfectibilidad de un hombre. En la época de la Ilustración, era común racionalizar todos los ámbitos humanos, buscando siempre un orden existente.
La unidad psíquica de la humanidad, el progreso y la perfectibilidad no solo podían explicarse mediante secuencias evolutivas como las de Darwin para la biología, sino también culturales y espirituales. Antropólogos como Morgan o Tylor desarrollaron sus propias teorías evolucionistas, siendo Tylor el padre de las teorías animistas, las cuales desarrollaban el concepto religión desde las fases más primitivas a la más desarrolladas, pasando por el politeísmo, el monoteísmo y acabando en la ciencia como culminación de ese hecho religioso.
Esas secuencias que empezaban desde lo más simple a lo más complejo, vieron su reflejo en las órdenes de índole iniciática. En ritos masónicos como el escocés existen hasta 33 grados, y en algunos egipcios más de 90 grados iniciáticos.
Los Iluminatis solían utilizar una docena de grados y los rosacruces infinitud de ellos., así como los martinistas, los templarios, los teosóficos, etc.
Algunas escuelas añaden la fórmula de auto iniciación, un proceso por el cual el neófito, mediante sus esfuerzos, es capaz de llegar a ciertos grados de aspiración espiritual. Estas doctrinas están en gran medida influenciadas por las enseñanzas de Aleister Crowley, quién nos indicaba que el grado iniciático no podía ser conferido sino que únicamente era adquirido por el trabajo y la disciplina iniciática. 
En contra de estas afirmaciones, teníamos los postulados de Réne Guénon, donde en su obra “Apreciaciones sobre la Iniciación” nos habla de la imposibilidad de la auto iniciación o la iniciación por correspondencia, como muchas escuelas practican hoy día. Para entender ambas posturas, deberíamos llenar de significado y añadido todo lo que la palabra iniciación entraña.


  • Iniciación simbólica e iniciación real.

Se suele hablar de dos tipos de iniciación: la tradicional o simbólica, la cual se consigue en la estructura de una orden iniciática o un grupo que a su vez ha recibido la tradición, es decir, estamos aquí hablando de una iniciación humana y referenciada dentro de un marco reducido, de disciplina y estudio constante que intenta estimular por el rito o el trabajo iniciático continuo la que sería la segunda tipología de iniciación: la iniciación espiritual, mística o solar según quién la nombre, en la cual intervienen las fuerzas y las leyes cósmicas, siendo la estructura desarrollada desde la conciencia subjetiva de cada sujeto en el esfuerzo de su vida diaria.
Existirían pues, muchos iniciados que realizan su trabajo en el silencio de la vida diaria sin ser conscientes de su condición o grado o sin presumir de ella. La primera no es condición de la segunda, pero pueden ir perfectamente a la par.
Dentro de la estructura de la iniciación simbólica, existen, de cara a lo exterior o externo, a lo exotérico, unos preliminares casi indiscutibles.
Para poder ser iniciados necesitamos de una institución o medio que permita esta iniciación, de un maestro o figura que previamente haya sido receptor de esa tradición y así mismo, de un ritual que llene de significado el simbólico momento.
Esta estructura suele estar organizada y pensada para que no muera en el tiempo, sino, para que se perpetúe de forma infinita y pueda ser el principal nexo de transmisión, la forma por la cual se mantenga sin interrupción la continuidad de la llamada “cadena iniciática“. Sin embargo, la ceremonia en sí,


  • ¿Es un puro trámite, una fórmula arbitraria o existe en ella un significado y una importancia que escapan a la observación superficial


Así lo expresa Aldo Lavagnini y responde diciendo que cada receptor de la iniciación tiene el privilegio de contestar individualmente en proporción a su entendimiento y la iniciación será para él lo que él mismo la reconozca y realice.
Si es cierto lo que nos dicen, tras el velo de la iniciación simbólica, existe una iniciación real, una iniciación espiritual que nos abre la puerta hacia una realidad aún superior a la ya conocida o recibida mediante el rito:
Una Realidad profunda que constantemente se oculta bajo la apariencia exterior de las cosas, un eco de la Palabra Perdida que aún se transmite y perdura.

Jean Baptiste Willermoz y La Reforma de Lyón

Jean Baptiste Willermoz y
La Reforma de Lyón



“…Cristianos, no os hagáis ilusiones, y cualesquiera que sean vuestras opiniones
sobre el estado de las almas justas que dejan este mundo, no olvidéis nunca
que nada impuro puede entrar en el Cielo y que el que se lleva con él la menor mancha
no puede habitar con el que es la pureza y la santidad misma…”


Jean Baptiste Willermoz
Tratado de las dos naturalezas


1.- Jean-Baptiste Willermoz y los martinezistas de Lyón

En 1767 tuvo lugar un hecho que cambiaría el destino de muchos masones europeos, y aseguraría la supervivencia de gran parte de las doctrinas de los martinezistas de la Orden de los Caballeros Masones Élus Cohen del Universo. Sucedió que en el seno de una logia martinezista, fue introducido uno de los hombres más trascendentes de la francmasonería del siglo XVIII a quien se lo llegaría a considerar entre los masones más poderosos de su tiempo. Nos referimos a Jean-Baptiste Willermoz.

Había nacido el 10 de julio de 1730 en la ciudad de Lyón, la misma en la que murió, noventa y cuatro años después, el 20 de mayo de 1824. Su vida, a diferencia de la de muchos líderes masones de su generación, es ampliamente conocida gracias a numerosas cartas, actas y documentos que dejan ver, no sólo al personaje, sino también su pensamiento, su amor a la verdad, su inquebrantable búsqueda de una masonería trascendente y el triunfo de su causa, perpetuada hasta nuestros días en el Régimen Escocés Rectificado.

Su figura ha sido objeto de brillantes biografías, en especial la escrita por Jean-Francois Var, traducida al español por el Gran Maestro y Gran Prior del 
G.P.D.H. Ramón Martí Blanco -Jean-Baptiste Willermoz, Su obra- que hemos tomado como base documental. Sin embargo, Willermoz no sólo es una figura central de la francmasonería, puesto que también atrajo la atención de muchos investigadores que, sin ser masones y, hasta en cierta medida, críticos de la Orden, han reconocido en su pensamiento y acción una singularidad sólo superada por Joseph de Maistre, de quien hablaremos a su turno. En Willermoz, las doctrinas del iluminado Martinez de Pasqually alcanzaron su apogeo y encontraron al genio político que las llevaría hasta el corazón de los líderes más notorios de la masonería europea.

Una breve semblanza de su vida nos diría que a los catorce años era aprendiz de un comerciante de sedas de la ciudad y que a los veinticuatro ya era propietario de su propia sedería que se convertiría en un próspero establecimiento, al punto de permitirle vivir con holgura hasta 1782, año en que la vendió. La fecha coincide con la realización del Convento de Wilhelmsbad en el que tendría capital participación, lo que hace suponer que la decisión de desprenderse de su negocio fue consecuencia de su deseo de dedicarse plenamente a las actividades masónicas.

Fue el mayor de trece hermanos, pero tuvo especial relación con tres de ellos, el doctor Pierre-Jacques Willermoz, Antoine Willermoz –ambos masones como él- y su hermana mayor, que quedó viuda siendo muy joven y que se dedicó a atenderlo y acompañarlo durante su larga soltería, pues Jean Baptiste se casaría a los sesenta y cinco años con una huérfana, Jeanette Pascal que tenía tan sólo veinticuatro.

Su vejez le trajo consigo profundos dolores: Jeannette le dio una niña en 1804, pero sólo vivió unos días. En 1805 tuvo un niño que moriría en 1812, pero antes de esa fecha, en 1808, perdería a su mujer y a otro niño en un parto prematuro. Todos estos acontecimientos que ensombrecieron su vejez no le impidieron mantener un fuerte vínculo con la masonería, en una época signada por acontecimientos políticos y sociales de enorme magnitud.

Centraremos ahora la atención en su intensa vida masónica.

Willermoz fue iniciado en 1750, a la edad de veinte años, en una logia de Lyón. En 1752, solo dos años después, ya era su Venerable Maestro. Al igual que muchas logias francesas, reinaba en su taller cierto relajamiento que no condecía con lo que Jean-Baptiste esperaba de la Orden. Según el mismo relata en una carta que dirigiera a von Hund (14 de diciembre de 1772)[1], decidió fundar una nueva logia con un grupo de hermanos que compartían sus mismas aspiraciones. La denominaron La Perfecta Amistad y en 1756 obtuvieron una carta patente de la Gran Logia de Francia.

Continuó al frente de la logia hasta 1762, año en el que ya se desempeñaba como presidente de la Gran Logia de Maestros Regulares de Lyón que él mismo había contribuido a fundar. A partir de 1763 fue nombrado Gran Guarda Sellos. En 1765 lo encontramos fundando un capítulo independiente con el nombre de Capítulo del Águila Negra, junto con su hermano Pierre-Jacques, cuya actividad principal era la investigación alquímica. Para ese entonces, Willermoz poseía un profundo conocimiento de las distintas vertientes masónicas y se había convertido en un incansable buscador de sistemas y Ritos que inspirasen un espíritu renovado y a la vez tradicional a la francmasonería. Algunos autores no dudan en atribuirle la creación el grado emblemático de “Caballero Rosacruz” que luego se incorporaría al Rito Escocés Antiguo y Aceptado.

Finalmente, en 1767, tomó contacto con la Orden de los Caballeros Masones Élus Cohen del Universo -en la que fue introducido por Bacon de la Chevalerie y el marqués de Lusignan- y descubrió el enorme potencial iniciático contenido en la doctrina de Martinez de Pasqually. Entabló una profunda relación con el conde Luis-Claude de Saint Martín, que era discípulo y secretario de Martinez, pero también un hombre con un conocimiento extraordinario y un misticismo con características propias, que llegaría a convertirse en un filósofo iluminado del nivel del sueco Sewemborg.[2]

Cuando Martinez partió a Santo Domingo en 1772, Saint Martín vino a instalarse en Lyón, que se convirtió en el centro más activo del matinezismo masónico. Willermoz tuvo oportunidad de discutir con Saint Martín aquellos puntos que, creía, debían ser reestructurados en la Orden de los Caballeros Masones Élus Cohen del Universo, aunque con el tiempo ambos hombres se distanciarían y tomarían por caminos diversos. Ese mismo año, descubrió la existencia de la Orden de la Estricta Observancia Templaria que –en palabras de Maurice Colinon, lo sedujo para siempre.

Muerto Martinez en Puerto Príncipe, Willermoz asumió el mando de los Élus Cohen de Lyon y los reorganizó. El camino quedaba expedito para soñar en una Gran Orden que sellara la unidad de la francmasonería escocesa.

2.- El colapso de la Estricta Observancia

Es preciso aquí abrir un paréntesis. En la crónica histórica de nuestro libro "El otro Imperio Cristiano" detuvimos la narración en el momento de expansión de uno de los movimientos masónicos más poderosos creado a instancia de los masones escoceses estuardistas, exilados en Francia. Nos referimos a la Orden de la Estricta Observancia Templaria, organizada por el barón alemán Carl Gotthelf von Hund en cumplimiento de una misión encomendada por los más altos jefes de la masonería católica jacobita.

Hacia 1742, cuando ya los escoceses dominaban las principales estructuras de la masonería francesa y pugnaban por expandir la presencia y acción de los Altos Grados, el mariscal Belle-Isle inició a Hund durante su estancia en Francfort -a donde había concurrido con motivo de la coronación de Carlos VII- y lo llevó a París. Los estuardistas percibieron en Hund al líder que buscaban para llevar a cabo la restauración final de la Orden del Temple y, sin esperar más, en 1743, los nobles escoceses lord Cliffords y lord William Kilmarnock, en presencia de un misterioso Caballero de la Pluma Roja, confirieron una carta patente al barón alemán a fin de que iniciara la obra.

Le impusieron el nombre secreto de eques ab ense (caballero de la espada) y le dieron potestad y jurisdicción sobre la antigua VII Provincia Templaria, precisamente Alemania. Hund resultó ser un hábil organizador y muy pronto logró la adhesión de un numeroso contingente de nobles y aristócratas alemanes dispuestos a acompañarlo en tamaña empresa. La Estricta Observancia se constituyó en una orden secreta y poderosa gobernada por supuestos Superiores Desconocidos cuya verdadera identidad nadie –ni el propio Hund- conocía. Su principal objetivo era el de restablecer la Orden del Temple que, según el caballero escocés Michel de Ramsay y el alto mando jacobita, había sido la verdadera fundadora de la francmasonería. No repetiremos aquí lo ya dicho, puesto que este ha sido el tema central de nuestro primer volumen.

Sin embargo, insistiremos en un concepto fundamental a la hora de evaluar los acontecimientos posteriores: La Estricta Observancia, también denominada Masonería rectificada o Reformada de Dresde –puesto que el sistema había sido en principio adoptado por las logias de Unwürden y Dresde- “...pretendía ser, no ya la heredera, sino ir mucho más allá y reinstaurar la Orden del Temple, abolida en 1312...”[3] Diremos también que los problemas de Hund comenzaron cuando debió justificar frente a sus hermanos la veracidad de aquel mandato y la existencia de los Superiores Desconocidos.

En 1763, un supuesto dirigente de la Orden, de origen alemán pero que se hacía pasar por inglés con el nombre de Johnson, irrumpió en la escena y afirmó ante los jefes de la Estricta Observancia que era un enviado del Capítulo de Old Aberdeen, supuesto asiento de los Superiores Desconocidos. En principio logró engañar a los desprevenidos -incluido el propio Hund- y hasta se animó a ordenar la quema de gran parte de la documentación de la Gran Logia de los Tres Globos de Berlín, por considerarla propia de una falsa masonería.

Mientras esta situación causaba sorpresa y preocupación entre los caballeros, Johnson convocó a un Capítulo en 1764 en el que anunció que sólo él podría en adelante crear caballeros y que estaba en posesión de poderes conferidos por superiores desconocidos de Escocia y Oriente. La situación era complicada para el barón Hund, puesto que no podía contradecir sino apoyar las afirmaciones de Johnson en cuanto al origen templario de la misma y la existencia de los supuestos superiores desconocidos. Pero no podía tolerar que nadie más que él, que era el Gran Maestre de la Orden en Alemania, pudiera disponer de la facultad para conferir grados superiores.

Se produjo un giro inesperado en los acontecimientos. Hund decidió hacer pública la existencia de la Orden, invitando a todos los francmasones a reconocer la legitimidad de su sistema y jurarle lealtad como único jefe. Llamó a una asamblea en la ciudad de Altenbourg y procedió a organizar la Orden en las antiguas siete provincias templarias; creó nuevos caballeros y fue aclamado Gran Maestre. En tanto, una investigación exhaustiva de los antecedentes de Johnson dio como resultado que era un farsante que había estafado a numerosos incautos, abusado de la confianza de su antiguo señor, el duque de Bernbourg y robado documentación valiosa a un noble de Curlandia. Encarcelado y condenado como convicto de robo, fue oportunamente encerrado en el castillo de Wartenbourg donde moriría años después.

La Orden tomó un impulso inusitado. Fueron incorporados importantes príncipes alemanes y en muy poco tiempo se convirtió en el sistema masónico dominante en Alemania. El carácter riguroso de acatamiento y obediencia al nuevo sistema hizo que se lo denominara de la Estricta Observancia. Se invitó a todas las logias alemanas a que se rectificaran, esto es, que aceptaran la Reforma de Dresde y aceptaran el origen templario de la francmasonería, así como la ininterrumpida existencia de una conducción secreta desde los tiempos de Jacques de Molay: los Superiores Desconocidos. Numerosas logias acudieron al llamado, circunstancia en la que parece haber tenido gran responsabilidad un insigne masón llamado Schubart de Kleefeld, tesorero de la Estricta Observancia, cuya reputación e influencia convenció a muchos de la necesidad de tal rectificación.

En tanto que Hund y Schubart avanzaban en la organización de la Orden, surgió un nuevo elemento que trajo conflictos internos a la Estricta Observancia. Johann August Stark, pastor protestante y teólogo de la Universidad de Weimar –convertido en secreto al catolicismo- creó una corriente que se conocería como clerical o clero de Stark, cuyos miembros sostenían poseer los antiguos secretos e incluso conocer el lugar donde se hallaba el tesoro templario. Stark había sido recibido francmasón en 1741, en el seno de una logia militar francesa de tendencia jacobita. Había ingresado a la Estricta Observancia bajo el apelativo de eques ab aquila fulva y, con habilidad, logrado la adhesión de importantes cuadros de la Orden que apoyaban su reforma.

Hund -que por entonces se encontraba seriamente debilitado ante la creciente expectativa de los masones, que comenzaba a dudar de la legitimidad y el origen de su autoridad- se vio tentado por Stark, que afirmaba haber sido enviado por los Superiores Desconocidos para instruir a los caballeros. Ofrecía a Hund una fusión de ambos ritos a cambio de su subordinación.

Se puede uno imaginar el grado de confusión que a este punto reinaba en las filas de la Estricta Observancia, cuya causa primaria no era otra que la necesidad y la insistencia en sostener una filiación de la que no había ninguna prueba. A ello debemos agregar la creciente inquietud de monarcas y señores ante el rumor de que la Orden reclamaría las antiguas posesiones templarias. Si esto se llevaba a cabo, si una acción coordinada de los numerosos príncipes y nobles pertenecientes a la Estricta Observancia -con mando sobre tropas y ejércitos propios- presionaban por la cuestión patrimonial del Temple, un verdadero tembladeral sacudiría a los estados europeos.

Una vez más, Schubart se convirtió en un factor clave para el futuro de la Orden y se opuso a la fusión con los clericales, exigiendo que se enviaran delegados a Escocia y a Florencia a fin de aclarar definitivamente la veracidad de los dichos de Stark. El recuerdo del escándalo de Johnson estaba fresco en la cabeza de los alemanes. Como era de esperar, al llegar a Old Aberdeen, los masones escoceses afirmaron no saber nada de los Superiores Desconocidos; tampoco se hallaron los tesoros prometidos en Florencia.

La Orden de la Estricta Observancia entró entonces en su etapa final, signada por un estado deliberativo que dio lugar a una sucesión de asambleas que desembocarían en el célebre Convento de Wilhelmsbad. En el Convento de Köhlo, celebrado en 1772, von Hund fue desplazado de la conducción de la Orden, proclamándose al duque Ferdinand de Brunswick Gran Maestre General de la Orden de los Francmasones reunidos bajo el Régimen Rectificado (Magnus Superior Ordinis). Se inició entonces un proceso de reorganización administrativa que completó la restauración de las antiguas provincias templarias. La tarea iniciada por von Hund fue completada gracias a la acción de un importante núcleo de dirigentes entre los que cabe destacar a los barones de Weiler y de Waechter.

Quedaron así constituidas las siguientes jurisdicciones: II° Provincia (Auvernia-Lyón); III° (Occitania-Burdeos); V° (Borgoña-Estrasburgo); VII° (Alemania Inferior-sobre el Elba y el Oder); VIII° (Alta Alemania) y la IX° (Italia, por escisión de la VIII).

3.- Los Élus Cohen y la Masonería Rectificada

En 1772, Willermoz entró en contacto con la Estricta Observancia gracias a la mediación de miembros de una logia de la ciudad de Estrasburgo y del barón de Weiler. En un principio, creyó haber hallado una verdadera orden de iniciados que habían llegado a establecer una vasta red de adeptos a lo largo de Europa. Al igual que Willermoz, los masones rectificados de la Estricta Observancia hablaban de restablecer la orden a su estado primitivo, concepto que estaba en sintonía con la doctrina de la reintegración de los Caballeros Masones Élus Cohen del Universo.

Los alemanes hablaban un idioma similar al de los Martinezistas; aseguraban poseer los verdaderos secretos acerca del origen de la Orden y coincidían en la necesidad de rectificar la francmasonería, apartándola de toda frivolidad. Por otra parte, el riguroso secreto de su filiación se asemejaba a la estricta reserva que mantenían los miembros de la Orden de los Élus Cohen.

El creciente intercambio entre los dirigentes de ambas órdenes terminó convenciendo a los de la Estricta Observancia de que Willermoz y sus hombres cuajaban de manera adecuada a los intereses de la restauración templaria. Sin embargo –y como lo señala claramente Jean-Francois Var- existía una diferencia fundamental entre las dos organizaciones en cuanto al significado de Restablecer la Orden a su estado primitivo:

“... en el espíritu de los miembros de la Estricta Observancia estaba restablecer la Orden del Temple. Pero Willermoz entendió esta formulación en un sentido totalmente diferente: creyó entender que de lo que se trataba era de establecer la Masonería en su estado primitivo, que era el suyo antes de que degenerara, tal y como se había producido en Francia y en todas partes donde había podido investigar...” [4]

Willermoz caería en la cuenta de su confusión cuando –ya incorporado a la Estricta Observancia- descubrió que el único y gran secreto que esta poseía no era otro que el de la reivindicación de su origen templario, una tradición que no le era ajena por haberla aprendido de las tradiciones escocesas muy arraigadas en Francia.

Durante 1773 se adhirieron a la Reforma de Dresde los hermanos de Estrasburgo. Un año más tarde, los de Lyón y Burdeos. Junto con Willermoz, más de veinte lyoneses se unieron a la masonería rectificada de la Estricta Observancia. Brunswick, que lograba de esta forma expandir los límites de la Orden, y que se sentía cada vez más impresionado por las doctrinas de los Caballeros Masones Élus Cohen del Universo, lo nombró inmediatamente al mando de la antigua provincia templaria de Auvernia, que cubría las dos terceras partes de Francia. Se trató, sin dudas, de un momento glorioso para los príncipes alemanes porque, finalmente, el sueño de una masonería rectificada, gobernada por una elite consiente de su pasado glorioso, ardiente de misterios y dispuesta a controlar definitivamente a la francmasonería continental, se volvía una realidad que abarcaba desde las riveras del Danubio hasta los Pirineos.

Pero Willermoz sabía que este poder sería ilusorio y su existencia efímera si no se actuaba con rapidez. Veamos cual era el cuadro de situación:

La masonería francesa atravesaba una crisis radical. Fue justamente el año 1773 el de la fundación del Gran Oriente de Francia, que intentaba federar a todas las logias del reino bajo una sola obediencia capaz de armonizar el conjunto de estructuras masónicas y ritos en vigencia. Si bien es cierto que las corrientes de raigambre escocesa se alinearon con la Gran Logia, que rechazó unirse a la nueva obediencia autoproclamándose Madre Logia Escocesa de Francia, no es menos cierto que el Gran Oriente inició una etapa de crecimiento sin precedentes que lo llevaría a contar con más de 30.000 miembros y 1000 logias en 1789.

A diferencia de las estructuras políticas piramidales de los rectificados, el Gran Oriente se construía sobre las decisiones democráticas de numerosos delegados que actuaban en nombre de sus logias. Estaba dirigido por un Gran Maestre y un Gran Administrador, mientras que los grandes dignatarios eran designados, en algunos casos, por el Gran Maestre y elegidos, en otros, por las logias de París y las provincias. En su cabeza estaban dos de los hombres más poderosos de Francia: Felipe de Orleáns, duque de Chartres como Gran Maestre y Charles Sigismond Montmorency, duque de Luxemburgo y Chatillón como Gran Administrador.

Willermoz era tan consciente del poder del Gran Oriente que mantuvo un estrecho contacto con su cúpula, representando a las logias de Lyón y también a las de Estrasburgo con las que lo unía una profunda alianza. En los años siguientes, cuando el Gran Oriente comenzó a dar muestras de preocupación, llegó a proponer que se nombrara al Gran Maestre Protector de las logias rectificadas.

Mientras esto sucedía en Francia, en Alemania –donde la Estricta Observancia ostentaba un poder real sobre las estructuras masónicas- se multiplicaban los intentos por romper la hegemonía de los príncipes templarios. Las sucesivas crisis de la Orden habían terminado en grandes divisiones y aparecían nuevos líderes. Uno de ellos, Johann Wilhelm Zinnendorf, Cirujano en Jefe del Estado Mayor de Berlín, antiguo miembro de la Estricta Observancia, había establecido un nuevo rito, apoyado por el duque de Sudermania y la Gran Logia de Suecia, con fuerte influencia swedemborgiana. Desde 1774 se desempeñaba como Gran Maestre de la Gran Logia Nacional de Berlín que, hacia 1778 ya contaba con 34 logias subordinadas.

Por otra parte, los masones ingleses de la Gran Logia de Londres alentaban a la Gran Logia Real York con base en Alemania, al mismo tiempo que firmaban un acuerdo con Zinnendorf en el que ambas partes se comprometían a tomar todas las medidas necesarias y hacer “cuantos esfuerzos fueran imaginables” para precaver a la masonería contra “esta secta de masones que ha tomado el nombre de Estricta Observancia”

La masonería parecía haberse sumido en una crisis sin fin que daba lugar a la aparición de toda suerte de embaucadores. Algunos de ellos llegaron a convertirse en verdaderas leyendas y sumieron a la Orden en el descrédito y la burla.

Ante este cúmulo de circunstancias, Willermoz comprendió que tenía frente a sí dos herramientas que podrían complementarse y convertirse en un sistema masónico dotado de una profunda riqueza iniciática –la de los Caballeros Masones Élus Cohen del Universo- y de una estructura poderosa y eficaz pero, hasta el momento, carente de espíritu: La Estricta Observancia. Para ello era imperativo liberar a esta última de su atadura templaria. Destemplarizarla para volverla martinezista.

Entre 1744 y 1776 Wilermoz trabaja sobre esta reforma con la ayuda de Saint Martín y de un selecto grupo de hermanos masones de Estrasburgo, entre los que se destacan Jean y Bernard de Turkheim y Rodolphe de Saltzmann. El frente martinezista se une y afianza en sucesivas asambleas de los Élus Cohen, que preparan sigilosamente la reforma.

Finalmente, en noviembre de 1778, se convoca a una asamblea en la ciudad de Lyón ante la que se propone y aprueba la llamada Reforma de Lyón y se erige una nueva Orden Masónica Rectificada que se conocerá como Régimen Escocés Rectificado y su alter ego La Orden de los Caballeros Bienhechores de la Ciudad Santa.

El nuevo Régimen quedó conformado por:

  1. Una Orden Masónica (también denominada “Clase Simbólica”) que comprendía los grados de Aprendiz, compañero y maestro propios de la masonería simbólica, más un cuarto: Maestro Escocés de San Andrés, una suerte de grado preparatorio para el ingreso al siguiente nivel.

  2. Una Orden Interior que quedaba conformada por los grados de Novicio y Caballero Bienhechor de la Ciudad Santa.

  3. Una Orden o “Doble Clase” Secreta, sólo conocida por aquellos que la integraran y que comprendía los grados de Profeso y Gran Profeso.

  4. Finalmente, en la cúspide de la pirámide y en el mayor de los misterios, la Orden de los Caballeros Masones Élus Cohen del Universo.


De este modo, la Orden quedaba constituida con un nivel primario que correspondía a la iniciación masónica tradicional, un segundo nivel estatuido como una Orden de Caballería y un tercer estamento de naturaleza mística o sacerdotal. Teniendo en cuenta que el primer nivel corresponde al mundo de los oficios (el trabajo), que el segundo a la caballería (relacionado con el armamento y la guerra) y el tercero con la profesión de la fe, podríamos decir que este régimen reproducía a la perfección el orden político-social medieval. Un orden funcional que era el reflejo de una teología cristiana trinitaria y que uno se ve tentado a evocar en su origen protohistórico, ya planteado por Georges Dumézil cuando definió el carácter trifuncional de los antiguos dioses indoiranios.[5]

Si se observa este proceso desde la perspectiva de los hechos que se desatarían apenas diez años después, resulta fácil comprender el profundo abismo que separaba a la masonería rectificada del empuje revolucionario de los masones ilustrados. Se podrá decir que la masonería rectificada actuaba a contrapelo de la historia; que representaba el espíritu del antiguo régimen en contraposición al racionalismo de la enciclopedia; que mantenía la supremacía de la Orden Interior por sobre una estructura masónica que no conocía a sus verdaderos líderes y gobernantes.

Sin embargo, cabe destacar aquí que la francmasonería había constituido, desde su vuelco hacia formas especulativas -cada vez más alejadas de las corporaciones gremiales de la Edad Media- un campo de experimentación ligado a los grandes misterios de la existencia humana y que –en todo caso- se había articulado en la base de una tradición arcaica y ancestral vinculada a las antiguas Escuelas de Misterios.

La ilustración y el siglo de las luces habían traído consigo un nuevo campo de ideas y conocimientos del que la francmasonería –o mejor dicho los masones- no quedaría al margen. Pero el racionalismo y el creciente desprecio por las expresiones religiosas en la sociedad europea eran, en todo caso, los factores que modificaban el escenario, mientras que la Orden Masónica, en tanto iniciática, mantenía su legítimo interés –y era natural que así lo hiciera- en la búsqueda de una espiritualidad trascendente.

La francmasonería del siglo XVIII, en sus diversas expresiones, se mantenía fiel a su tradición judeocristiana y nada hacía suponer que los acontecimientos de 1789 modificaran radicalmente su concepción de la naturaleza humana y divina. Para que tal cosa ocurriera sería necesaria una catástrofe de proporciones –como en verdad ocurrió- que barriera gran parte de aquella tradición para sustituirla por una nueva, construida sobre las ruinas de la anterior.

La “Reforma de Lyón” fue el apogeo de la masonería cristiana, entendida como un retorno a “la tradición cristiana indivisible, nutrida por la enseñanza de los Padres de la Iglesia”.[6] Este espíritu de la Orden de los Caballeros Bienhechores de la Ciudad Santa fue claramente interpretado por el jesuita Berteloot que llegó a decir que esta se asemejaba a una Tercera Orden Religiosa: Su fin declarado era la defensa de la Santa Religión y el alivio de los desventurados. Entre sus reglas para la admisión de profanos se hacía especial hincapié en asegurarse de sus principios religiosos, de sus costumbres y de su carácter. De informarse si respetaba la religión, base de la felicidad pública, si no atacaba nunca los principios y sobretodo los sentimientos religiosos con sarcasmos y si estaba penetrado de esa tolerancia dulce y esclarecida, de esa caridad fraternal que la ley cristiana prescribe.[7]

¿Cómo no entender que a esta masonería se incorporaran sacerdotes que no podían más que reconocer y aprobar semejantes reglas? La comunión de Willermoz y su doctrina con el más puro cristianismo primitivo queda expuesta en una carta que le dirigiera a Saltzmann en mayo de 1812 y que recoge Jean-Francois Var en su obra:

“… La iniciación de los Grandes Profesos instruye al masón probado, al hombre de deseos, sobre el origen y la formación del universo físico, de su destino y de la causa ocasional de su creación en tal momento y no en otro; de la emanación y la emancipación del hombre en una forma gloriosa, y de su sublime destino en el centro de las cosas creadas; de su prevaricación, de su caída y de la necesidad absoluta de la Encarnación del Verbo mismo para su redención. Todas estas cosas de las que se deriva un profundo sentimiento de amor y de confianza, de temor y de respeto, y de vivo reconocimiento de la criatura por su creador han sido perfectamente conocidas por los jefes de la Iglesia en los cuatro primeros siglos del cristianismo…”[8]
El Convento de las Galias dio a luz un sistema masónico que reconocía su espíritu en las doctrinas de Martinez de Pasqually adaptadas a un conjunto de grados capaces de actuar como vehículo adecuado para su transmisión. A su vez, al desembarazar a la Orden del vínculo templario que tanta ambición y tanto escándalo habían significado para la Estricta Observancia, permitía remontar los orígenes de la francmasonería a una tradición primordial sin por ello negar que hubiese adoptado distintos canales para su expresión a lo largo de la historia, incluida claro, la Orden Templaria.

Sancionada la Reforma de Lyón en Francia, Ferdinand de Brunswick y Carl von Hesse-Casel comprendieron la necesidad de aplicarla en Alemania a fin de convertirla en universal. El sueño de una unidad de la masonería rectificada estaba en marcha. Pero mientras ello ocurría, las fuerzas contrarias iniciaban su embate final, organizándose en torno a un oscuro personaje en los claustros universitarios de Baviera.


[1] Var, ob. cit. p. 62.
[2] Nacido en 1743, Luis-Claude de Saint Martín fue el más importante discípulo de Martinez de Pasqually. Esta estrecha relación espiritual no impidió que –con el transcurso de los años- Saint Martín comenzara a dejar de lado las prácticas de su maestro, especialmente de los aspectos mágicos y teúrgicos de los rituales de los Élus Cohen. Sin apartarse de la filosofía de Martinez, Saint Martín desarrolló un sistema místico antes que mágico y –si se quiere- más cristiano.
[3] Martí Blanco, Ramón “El Rito Escocés Rectificado: Su historia, sus orígenes, su doctrina” Libro de Trabajos 1998/1999 Logia de Estudios e Investigaciones “Duque de Wharton” Tarragona, Arola Editors, 1999 p. 190.
[4] Var, ob. cit. p. 88.
[5] Cf. Dumézil, Georges “Los dioses soberanos de los indoeuropeos” Barcelona, Herder, 1999.
[6] Marti Blanco, Ramón; ob.cit. p. 191.
[7] Colinon, Maurice, “La Iglesia frente a la Masonería” Buenos Aires, Huemul, 1963, p. 93.
[8] Var, ob. cit. pp. 100-101


Fuente: Portal del Régimen Escocés Rectificado del Guajiro